Acetona en orina en niños: qué significa, causas y qué hacer (sin alarmarte de más)
Ver cetonas/acetona en la orina de un niño puede asustar (mucho). Y es normal: a veces se asocia a una condición seria llamada cetoacidosis diabética, que puede ocurrir cuando la diabetes está muy descontrolada y requiere atención urgente.
Pero aquí viene la parte que a mí me ayuda a poner orden: no todo positivo de “cetonas en orina” es una urgencia, ni mucho menos. En infancia es relativamente frecuente que aparezcan cetonas cuando el peque lleva horas comiendo poco, tiene fiebre o una gastroenteritis, porque su cuerpo “tira” de grasas como combustible alternativo.
En esta guía te explico qué son las cetonas, cómo interpretar el resultado (tiras/“cruces”), qué puedes hacer en casa y, sobre todo, cuándo toca llamar al pediatra o ir a urgencias.
Qué son las cetonas (y por qué salen en la orina)
Las cetonas (o cuerpos cetónicos) son sustancias que el cuerpo produce cuando no dispone de suficiente glucosa “usable” y decide obtener energía a partir de las grasas. En ese proceso se generan varios compuestos, entre ellos la acetona (sí, la que muchas personas describen como olor “afrutado” o a “quitaesmalte”).
En niños esto pasa con más facilidad por una razón muy simple: gastan glucosa a lo loco y tienen menos “reserva”. De hecho, hay divulgación pediátrica que remarca que los niños pueden necesitar mucha más glucosa que un adulto y que, cuanto más pequeños, menor es su capacidad de reserva.
Cuando se producen cetonas:
- Parte se elimina por la respiración (de ahí el aliento característico).
- Y parte se elimina por la orina, así que puede aparecer un resultado positivo en un análisis o en una tira.
Cómo lo miro yo (mi “regla mental”): cetonas en orina no son un diagnóstico; son una señal de que el cuerpo está usando un plan B de energía. Lo importante es por qué está pasando y cómo está el niño.
Causas más comunes de acetona/cetonas en orina en niños
Aquí es donde casi siempre se resuelve el misterio. Las causas típicas suelen ser “de la vida real”:
1) Fiebre y gastroenteritis (vómitos/diarrea)
Si hay fiebre o infección, el metabolismo se acelera. Y si encima el niño come poco o vomita, se queda sin combustible rápido… y aparecen cetonas. Es un patrón súper clásico.
2) Ayuno / poco apetito (o “hoy no ha comido nada”)
Un niño que enlaza muchas horas sin comer (por enfermedad, viajes, nervios, lo que sea) puede entrar en cetosis antes que un adulto.
3) Esfuerzo físico intenso con pocas reservas
Excursión, partido, actividad larga… si no han comido suficiente antes o después, puede salir cetonuria.
4) Diabetes (conocida o por debut)
Esto es menos frecuente, pero es el “por qué da miedo”: en diabetes (sobre todo tipo 1) puede haber falta de insulina y el cuerpo produce cetonas sin freno, pudiendo llegar a cetoacidosis diabética, que es una urgencia.
Mi forma de aterrizarlo: si hay un contexto clarísimo de “ha estado malo y apenas ha comido”, normalmente encaja con lo común. Si no hay explicación o aparecen señales de alarma, ahí subimos el nivel.
Cómo interpretar un resultado de cetonas en orina
Primero, una verdad incómoda pero útil: no todas las tiras y laboratorios reportan igual. A veces verás:
- “+ / ++ / +++”
- o “trazas / moderado / alto”
- o un valor numérico.
Y segundo: la orina suele ir “un poco por detrás” de lo que está pasando en el momento (puede tardar en reflejar cambios).
Tira reactiva y “cruces”: cómo leerlo sin liarte
En general, yo lo planteo así:
- Trazas o +: puede aparecer con ayuno, mañana temprano o cuadro viral leve, sobre todo si el niño está bien y bebe.
- ++: ya me hace pensar en “vale, aquí hay más quema de grasa”, así que vigilo hidratación y tolerancia.
- +++ o alto: no lo interpreto aislado. Me importa el estado general, la hidratación, si hay vómitos y, si hay diabetes conocida o sospecha, glucosa y valoración médica.
La clave: no diagnosticar nada solo con “cetonas en orina”
Esto es importante: cetonas en orina = pista, no sentencia. Para hablar de cetoacidosis diabética se miran más cosas (clínica + analíticas).
Mi checklist mental (rápido) cuando veo cetonas:
- ¿El niño está activo o apagado?
- ¿Puede beber y mantener líquidos?
- ¿Hay vómitos repetidos, dolor abdominal fuerte o respiración rara?
- ¿Hay diabetes conocida o signos de debut (mucha sed/orina, adelgazamiento, cansancio)?
Cuándo preocuparse de verdad (y cuándo ir a urgencias)
Aquí te dejo un semáforo (porque a mí me encanta cuando algo se puede decidir en 20 segundos).
🟢 Verde: manejo en casa (con vigilancia)
- Niño razonablemente activo (aunque esté pachucho).
- Bebe (aunque sea a sorbitos).
- No hay signos claros de deshidratación.
- Cetonas bajas o moderadas y hay contexto típico (fiebre/gastroenteritis/come poco).
👉 En este escenario, normalmente lo que toca es hidratar + meter algo de carbohidrato, y reevaluar.
🟠 Ámbar: llamar al pediatra / consulta en el día
- Vómitos que dificultan mantener líquidos.
- Cetonas suben o no mejoran tras unas horas de medidas.
- Señales de deshidratación (muy poca orina, boca muy seca, decaimiento).
- Niño muy pequeño o con enfermedades de base.
- Diabetes conocida: seguís “reglas de enfermedad” y consultáis si hay cetonas o empeora.
🔴 Rojo: urgencias
Si aparece alguno de estos, mejor no esperar:
- Respiración profunda/rápida o sensación de falta de aire.
- Somnolencia marcada, confusión o gran decaimiento.
- Dolor abdominal importante, vómitos persistentes.
- Aliento muy afrutado “tipo quitaesmalte” + mal estado general.
- Sospecha de debut de diabetes: mucha sed, mucha orina, pérdida de peso, cansancio rápido (y más aún si se combina con vómitos).
Qué hacer en casa paso a paso (las próximas 6–12 horas)
Aquí voy a ser muy práctico (y cero drama).
1) Objetivo #1: hidratación que el niño tolere
Si hay náuseas o vómitos, la estrategia que suele funcionar es:
- Sorbos pequeños y frecuentes (en plan “dos traguitos cada 2–3 minutos”).
- Priorizar suero de rehidratación oral (el típico de farmacia) si hay diarrea/vómitos o riesgo de deshidratación.
- Si tolera, puedes alternar con líquidos con algo de azúcar (según edad y tolerancia), porque lo que nos interesa es cortar la “quema de grasa” metiendo energía utilizable.
Esto conecta con cómo lo entiendo yo: si el cuerpo está fabricando cetonas por falta de glucosa disponible, mi jugada es darle líquidos + un poquito de combustible fácil.
2) Objetivo #2: carbohidrato sencillo y bajo en grasa (48–72 h)
Cuando el estómago lo permite, suele ir bien:
- Pan, arroz, pasta, patata, frutas, verduras (cosas suaves).
- Evitar durante 2–3 días: fritos, embutidos, lácteos muy grasos, chocolate (grasas altas = más difícil de digerir en este momento).
3) Reevaluación
- Si tras unas horas el niño bebe mejor, hace pis y se espabila, normalmente vais bien.
- Si empeora, no mantiene líquidos o aparecen signos del semáforo rojo, toca consulta/urgencias.
Cómo hacer bien la prueba con tiras reactivas (y errores típicos)
Las tiras son útiles, pero hay que hacerlas bien para no asustarse por un falso positivo/lectura mala.
Paso a paso (modo fácil)
- Lávate las manos.
- Comprueba caducidad y que el bote cierre bien.
- Sumerge la tira el tiempo que indique la marca (a menudo es muy breve) y escurre el exceso.
- Espera el tiempo correcto y compara con la escala de colores.
Ojo con el tiempo: en muchas tiras, la mayoría de parámetros se leen alrededor de 60–90 segundos (y leucocitos algo más tarde).
Errores típicos que cambian el resultado
- Leer demasiado pronto o demasiado tarde.
- Tiras caducadas o guardadas con humedad.
- Muestra vieja o recipiente sucio.
- Tocar la zona reactiva con los dedos.
Y una nota práctica: en algunos artículos de referencia para familias se explica que un stick urinario detecta cetonas en orina y cambia de color según presencia/ausencia.
Cómo prevenir nuevos episodios
No siempre se puede prevenir (si hay gastroenteritis, hay gastroenteritis), pero sí puedes reducir la probabilidad:
- Evitar ayunos largos: snacks razonables, sobre todo antes de actividades largas.
- Si el niño se pone malo y baja el apetito: ofrecer líquidos y pequeñas tomas más frecuentes.
- Priorizar una alimentación con carbohidratos complejos y evitar extremos (mucha grasa/azúcar rápido), especialmente en épocas de actividad.
- En diabetes: seguir el plan de “días de enfermedad” del equipo médico y vigilar cetonas/glucosa según indiquen (y consultar si hay vómitos o cetonas elevadas).
Preguntas frecuentes sobre acetona/cetonas en orina en niños
¿Puede un niño tener cetonas en la orina y no ser diabético?
Sí. De hecho, es bastante habitual en infancia cuando hay fiebre, ayuno o gastroenteritis.
¿Qué significa que huela la orina (o el aliento) a “acetona”?
Puede pasar cuando hay cetonas, porque parte se elimina por respiración y orina. Si el niño está bien, a veces solo indica cetosis por “falta de combustible”. Si se acompaña de mal estado general, vómitos persistentes o respiración rara, entonces es señal de alarma.
¿Las cetonas “+++” siempre son urgencias?
No “siempre”, pero sí es un resultado que yo no dejaría suelto. Si hay diabetes conocida o sospecha, o el niño está mal, se valora con más urgencia.
¿Qué hago si el niño vomita y no tolera nada?
Sorbos muy pequeños y frecuentes + suero oral. Si aun así no retiene, hay signos de deshidratación o decaimiento, consulta el mismo día (y urgencias si además hay señales rojas).
Conclusión
Cuando ves “acetona/cetonas en orina” en un niño, lo útil es salir del susto y entrar en método: contexto + estado general + hidratación. La mayoría de las veces encaja con cuadros comunes (fiebre, vómitos, poco apetito) y mejora con líquidos + algo de carbohidrato + vigilancia. Pero si aparecen señales de alarma o hay sospecha de diabetes, se trata como lo que es: una situación que merece valoración médica rápida.
Si quieres, puedes apoyarte en Vivoo para controlar la orina en casa (9 parámetros)
Cuando un niño tiene episodios de cetonas/acetona en orina, lo que más tranquiliza no es “mirar una vez y ya”, sino seguir la evolución: si va bajando con hidratación y algo de alimento, o si al contrario empeora y aparecen señales de alarma.
Por eso, si te resulta útil tener una herramienta de apoyo, puedes comprar Vivoo, nuestro test de orina con 9 parámetros, que incluye (entre otros) el marcador de cetonas y el de proteína.
¿Y qué pinta la “proteína” aquí?
La proteína en orina (proteinuria) significa que aparece una cantidad de proteína mayor de la esperable. En niños, a veces es algo transitorio y benigno, sobre todo durante fiebre o enfermedades intercurrentes; lo importante es que desaparezca cuando el niño está bien.
Conectándolo con lo que vimos en el artículo:
- En muchos cuadros típicos (fiebre, gastroenteritis, poco apetito), pueden aparecer cetonas por falta de “combustible” y, a la vez, el cuerpo estar estresado o deshidratado, lo que a veces coincide con hallazgos como trazas de proteína.
- Si el test marca proteína de forma repetida cuando el niño ya está recuperado, ahí sí conviene consultarlo para valorar causas y, si hace falta, hacer pruebas de confirmación.
Importante (para usarlo con cabeza)
Vivoo puede ayudarte a monitorizar en casa, pero no sustituye la valoración médica. Si se cumple cualquiera de las señales rojas que comentamos (mal estado general, deshidratación marcada, vómitos persistentes, respiración rara, o sospecha de debut de diabetes), lo correcto es pediatra/urgencias aunque tengas el test.
