Análisis de riñones: cómo interpretar la analítica de sangre y orina (sin volverse loco)

Hoy vamos a hablar de la interpretación de los análisis del riñón para tener una idea precisa de la función de los riñones: suele bastar con un sencillo análisis de sangre (sobre todo urea y creatinina) y un análisis de orina donde se valore la presencia de células (glóbulos rojos o leucocitos) y proteínas, especialmente la albúmina. Esto forma parte de la rutina de muchísimas analíticas, pero lo importante es entender qué te están midiendo y qué significa.

Antes de empezar: lo que voy a hacer aquí es ayudarte a leer la analítica con criterio y a saber qué preguntas hacer. No es para autodiagnosticarse ni para tomar decisiones médicas por tu cuenta, porque el riñón (y la persona) es más complejo que una cifra.


Qué es un “análisis de riñones” y qué detecta realmente

Cuando alguien dice “me hice un análisis de riñones”, en realidad suele referirse a dos cosas:

  1. Analítica de sangre para ver cómo está el “filtro” (sobre todo con creatinina y el cálculo del filtrado/eGFR).
  2. Analítica de orina para ver señales de “fugas” o daño (proteínas/albumina) y pistas de inflamación/infección/sangrado (leucocitos, glóbulos rojos, etc.).

Aquí va una idea que a mí me parece clave y que mucha gente pasa por alto: “estoy orinando bien” no es garantía de que el riñón esté perfecto. Puedes tener una función renal reducida y seguir orinando. Es un órgano que puede compensar durante mucho tiempo… y por eso, precisamente, conviene mirarlo en analítica.

Además, el análisis renal no solo habla de “filtro”. El riñón también mete mano en:

  • el equilibrio de electrolitos (sodio, potasio, fósforo, calcio…),
  • la presión arterial (sí, están súper conectados),
  • la producción de señales que impactan en glóbulos rojos (por eso aparece anemia en enfermedad renal crónica),
  • y la activación de vitamina D (con implicación en hueso y metabolismo mineral).

Funciones del riñón en 2 minutos

Piensa en tus riñones como un sistema de:

  • filtrado: se queda lo que sirve, se elimina lo que sobra;
  • control fino: ajusta agua y sales para mantenerte “estable”;
  • regulación hormonal: participa en presión arterial, glóbulos rojos y vitamina D.

Y ahora el detalle importante: muchos problemas renales tempranos no dan síntomas claros. Por eso, si tienes factores de riesgo (diabetes, hipertensión, antecedentes familiares, edad, medicación que puede afectar al riñón…), pedir una analítica completa tiene muchísimo sentido.


Las 2 pruebas clave para saber cómo van tus riñones (lo básico que casi nunca falla)

Si me obligas a quedarme con dos “pilares” para un chequeo renal sensato, son estos:

Orina: proteína/albumina (albuminuria)

La albúmina es una proteína que normalmente no debería aparecer en cantidades relevantes en la orina. Cuando aparece, suele ser una señal de que el riñón está “dejando escapar” cosas que no debería.

  • Si tu informe dice albuminuria o relación albúmina/creatinina (ACR), estás en la parte buena del camino: es un marcador muy útil, especialmente en personas con diabetes o hipertensión.
  • Un punto práctico: a veces la orina con espuma persistente (no la espuma puntual por caer fuerte al váter, sino espuma “rara” que se repite) puede ser una pista de pérdida de proteínas. No es diagnóstico, pero sí un motivo decente para comentarlo y pedir un estudio.

Sangre: creatinina + cálculo de TFG (eGFR/IFG)

La creatinina en sangre, por sí sola, da información… pero lo potente es el cálculo del filtrado glomerular estimado (eGFR o IFG/TFG, según cómo lo nombre el laboratorio). Ese número intenta aproximar qué porcentaje de función filtrante tienen tus riñones.

Aquí viene una trampa frecuente: la creatinina depende de masa muscular, actividad física, hidratación y otros factores. Por eso se combina con edad/sexo (y a veces otros datos) para estimar el eGFR.

En mi caso, me quedo con esta regla mental: la orina te chiva “daño” (fugas / inflamación) y la sangre te chiva “capacidad de filtrado”. Juntas, son una foto bastante fiable de cómo va el riñón… especialmente si miras la tendencia en el tiempo, no solo un resultado aislado.


Análisis de sangre para riñón: qué significa cada valor

Aquí es donde la gente se pierde porque ve 15 parámetros y piensa: “vale, ¿y ahora qué?”. Vamos uno a uno, con calma.

Creatinina (y por qué puede subir sin ser “daño”)

La creatinina es un producto del metabolismo muscular. En general:

  • si el riñón filtra menos, la creatinina tiende a subir;
  • pero también puede subir si has hecho ejercicio intenso, si estás deshidratado, si tienes mucha masa muscular, o incluso por variaciones puntuales.

Un consejo muy práctico (y muy poco glamuroso): si entrenaste fuerte el día anterior, o si te hiciste la analítica después de una paliza de gimnasio/carrera, y sale creatinina un poco alta, no entres en pánico. Coméntalo y, si toca, repite en condiciones más “neutras”.

Urea / BUN

La urea (o BUN/nitrógeno ureico) es un residuo del metabolismo de proteínas. Puede subir por:

  • deshidratación,
  • dieta muy alta en proteínas,
  • sangrado digestivo,
  • y, sí, también por disminución de función renal.

Lo importante: urea alta no siempre significa “daño renal” por sí sola. Es una pieza más del puzle, y se interpreta mejor junto con creatinina, eGFR y contexto (comida, hidratación, etc.).

TFG (eGFR): qué es y cómo leerla por etapas

El eGFR/TFG es el “número estrella” cuando hablamos de función renal. En general (muy general, porque depende de la persona, el laboratorio y el contexto), se usan rangos para clasificar:

  • ≥ 90: función preservada (aunque podría haber daño si hay albuminuria u otros hallazgos).
  • 60–89: ligera disminución (a veces normal con edad; se mira el conjunto).
  • 30–59: disminución moderada.
  • 15–29: disminución severa.
  • < 15: muy baja (situación avanzada que requiere valoración estrecha).

Punto clave que mucha gente no entiende: puedes tener eGFR “bien” y aun así tener señales de daño en orina (por ejemplo, albuminuria). Por eso vuelvo a lo de antes: sangre + orina, siempre.

Potasio, sodio y otros electrolitos (cuando el número importa de verdad)

El potasio merece respeto. El cuerpo lo mantiene en un rango estrecho porque afecta a la función muscular y, sobre todo, al ritmo cardíaco.

  • Potasio alto o bajo puede ser serio.
  • Puede alterarse por enfermedad renal, medicación (diuréticos, ciertos antihipertensivos), vómitos/diarrea, etc.

Aquí mi recomendación es simple: si ves un potasio fuera de rango, no lo “arregles” por tu cuenta con dieta extrema. Coméntalo y revisa medicación y contexto con un profesional.

Albúmina sérica, calcio, fósforo, PTH y vitamina D (el “pack” hueso-riñón)

Cuando la función renal se afecta, se puede alterar el equilibrio de calcio y fósforo, y también la regulación por paratohormona (PTH) y vitamina D.

  • El riñón participa en la activación de la vitamina D.
  • El fósforo puede subir en fases más avanzadas, y eso influye en hueso y salud vascular.
  • La PTH puede elevarse como mecanismo compensatorio.

Esto se suele mirar más en pacientes con enfermedad renal crónica ya diagnosticada o sospecha clara, no en un chequeo básico de alguien sano. Pero si aparece en tu informe, ya sabes que no es “paja”: forma parte del eje riñón-hueso.

Hemoglobina/hematocrito: la pista de la anemia renal

Los riñones participan en señales que ayudan a producir glóbulos rojos. En enfermedad renal crónica puede aparecer anemia (hemoglobina/hematocrito bajos), aunque hay muchas otras causas.

Por eso, si en una analítica ves eGFR bajo + hemoglobina bajando con el tiempo, es otra pista para que el médico mire el conjunto (hierro, inflamación, otras causas, etc.).

Mini-tabla útil para leer la analítica (modo práctico)

HallazgoQué podría significarSiguiente paso sensato
Creatinina algo alta aisladaEjercicio, deshidratación, masa muscular, fármacos… o función renalRevisar contexto + repetir si procede + mirar eGFR
eGFR bajo sostenidoDisminución de filtradoConfirmar en el tiempo + revisar orina (albuminuria) + factores de riesgo
Potasio fuera de rangoMeds, dieta, función renal, pérdidas GI…Consultar pronto, revisar medicación y repetir según indicación
Albúmina sérica bajaNutrición, inflamación, pérdidas de proteínasEvaluación clínica + orina + causa de base

Análisis de orina: lo que más chiva cosas (y la gente menos mira)

La orina es oro porque te cuenta lo que el riñón está “dejando pasar” y lo que está ocurriendo en el tracto urinario. Y aquí va otra idea que yo repetiría mil veces: la enfermedad renal puede ir silenciosa, así que la orina muchas veces te da señales antes de que tú “notes algo”.

Tira reactiva vs sedimento: no es lo mismo

  • Tira reactiva: es rápida, orientativa (proteínas, sangre, leucocitos, nitritos, glucosa…).
  • Sedimento urinario (microscopio): mira células, cilindros, cristales… y puede aportar mucha información.

Si te sale algo raro, lo ideal es confirmar bien con un análisis completo y, si procede, repetir. La orina cambia con hidratación, ejercicio, menstruación, relaciones sexuales, infecciones… hay mil variables.

Sangre en orina, leucocitos y otros “hallazgos típicos”

  • Sangre en orina (hematuria): si es visible (orina roja/rosada o color “coca-cola”), para mí es un “no lo dejes pasar”. Puede tener causas benignas, pero también causas importantes. Se revisa.
  • Leucocitos: pueden sugerir infección o inflamación. Se interpreta con síntomas, nitritos, cultivo, etc.
  • Proteínas/albúmina: ya lo dijimos: es una señal clave de daño renal, especialmente si es persistente.

Aquí un matiz práctico: a veces aparece sangre “micro” (solo en tira o sedimento) y no la ves. No hay que dramatizar, pero tampoco ignorarlo si se repite.

Densidad, color y espuma: señales fáciles (sin paranoia)

  • La orina debería ser, en general, transparente. Si está muy turbia, puede haber infección u otras causas.
  • El color varía con hidratación: de amarillo claro a ámbar. Pero rojo/rosado, “coca-cola” o “coñac” merece consulta.
  • Espuma persistente puede asociarse a proteínas (no siempre, pero es una señal a vigilar).

Y un recordatorio muy humano: mucha gente espera “dolor de riñón” como señal. Pero el riñón puede ser muy silencioso; cuando duele por causas renales, a veces ya hay algo importante o es un problema diferente (cólicos, infecciones, etc.). O sea: mejor revisar antes de que duela.


Cómo prepararte para una analítica renal y qué puede falsear resultados

Esta sección te ahorra sustos tontos y repeticiones innecesarias.

Ejercicio, hidratación, suplementos y medicación (errores comunes)

  • Ejercicio intenso 24–48 h antes: puede alterar creatinina y otros marcadores. Si puedes, evita una sesión brutal justo antes.
  • Deshidratación: concentra la sangre y la orina; puede subir urea y modificar la lectura general.
  • Suplementos: creatina, proteínas altas, etc. pueden influir (depende del caso).
  • Antiinflamatorios tipo AINEs (ibuprofeno, diclofenaco, etc.): usados con frecuencia o en ciertos contextos pueden afectar al riñón. No significa “prohibidos para todos”, pero sí ojo con el abuso y la automedicación.
  • Antibióticos: no son caramelos. Y no tiene sentido tomarlos “por si acaso”. Siempre con indicación.

Importante: no suspendas medicación recetada por tu cuenta porque leíste esto. Si te preocupa algo, lo sensato es: “esto es lo que estoy tomando, ¿puede afectar al riñón?”.

Cuándo repetir y cuándo no esperar

  • Si sale una alteración leve y hay un factor claro (entrenaste fuerte, estabas deshidratado, muestra de orina mal tomada), muchas veces se repite bien preparado.
  • Si hay señales de alarma (ver siguiente sección), no esperes a “a ver si se pasa”.

Checklist rápido para “hacerlo bien”:

  • ✅ Orina de primera hora (si te lo indican) o según instrucciones del laboratorio
  • ✅ Higiene y recogida correcta de muestra
  • ✅ Evitar entrenamiento intenso el día anterior si quieres la foto más limpia
  • ✅ Buena hidratación normal (sin pasarte)
  • ✅ Llevar listado de fármacos/suplementos

Cuándo consultar (y qué preguntas hacer en consulta)

Aquí no me complico: hay situaciones que son para levantar la mano y pedir ayuda.

“Red flags” que no se negocian

  • Sangre visible en orina (rojo/rosado, “coca-cola”)
  • Dolor intenso en costado + fiebre, o síntomas fuertes
  • Hinchazón marcada (piernas/cara) especialmente si se acompaña de proteína en orina
  • Potasio muy alterado (si el laboratorio te avisa o lo ves fuera de rango)
  • eGFR muy bajo o descenso brusco respecto a analíticas previas
  • Orina muy espumosa persistente + proteína/albumina elevada confirmada

Checklist de preguntas para tu médico

Llévate esto y te ahorras la típica consulta de “me dijeron que estaba todo bien” sin entender nada:

  1. “¿Mi problema es de filtrado (eGFR), de daño (albuminuria), o ambos?”
  2. “¿Esto es puntual o parece algo sostenido en el tiempo?”
  3. “¿Qué factores pueden estar influyendo? (tensión, azúcar, medicación, hidratación, ejercicio…)”
  4. “¿Qué prueba debería repetir y cuándo?”
  5. “¿Necesito medir ACR (albúmina/creatinina) en orina?”
  6. “¿Qué señales serían motivo para consultar antes de la próxima revisión?”

Cómo cuidar los riñones en el día a día (sin postureo)

Aquí no hay magia: lo que mejor protege al riñón suele ser lo mismo que protege tu sistema cardiovascular.

Lo que más impacta: tensión, diabetes, peso, hábitos

  • Controlar la presión arterial es de lo más importante (riñón y tensión se retroalimentan).
  • Controlar la glucosa si hay diabetes o prediabetes también es clave.
  • Dormir bien, mover el cuerpo, comer con sentido… lo típico, sí, pero es que funciona.

Yo me quedo con esta idea: mucha gente se sabe de memoria “cómo está su colesterol” o “cómo está su azúcar”, pero casi nadie pregunta “¿y mis riñones qué tal?”. Y el riñón, como no suele dar guerra al principio, se nos olvida hasta que aparece el problema. Mejor al revés: revisarlo antes.

Ojo con antiinflamatorios y automedicación

  • Evita convertir los AINEs (ibuprofeno y compañía) en “chicles”.
  • No te automediques antibióticos.
  • Si tienes enfermedad renal o riesgo alto, pregunta qué analgésicos son más seguros para ti.

Y un detalle simple pero útil: hidrátate de forma normal. Ni vivir deshidratado, ni obsesionarte con beber litros sin necesidad. Tu orina (color) suele ser una brújula decente.


FAQs rápidas sobre análisis de riñones

¿Creatinina alta = insuficiencia renal?
No necesariamente. Puede ser por ejercicio, hidratación, masa muscular o fármacos. Lo importante es el eGFR, la tendencia y la orina.

¿Qué es eGFR/TFG y por qué lo ponen en el informe?
Es una estimación de cuánto filtran tus riñones. Ayuda a clasificar la función renal y a seguirla en el tiempo.

¿La albumina/proteína en orina siempre es grave?
No siempre, pero es una señal relevante, sobre todo si se repite. Se confirma y se estudia la causa.

¿Orina con espuma significa proteína seguro?
No seguro, pero puede ser una pista. Si es persistente, vale la pena pedir una evaluación.

¿Puedo estar mal del riñón y no notarlo?
Sí. A menudo no hay síntomas en fases tempranas. Por eso el chequeo (sangre + orina) es tan útil.


Conclusión

Si quieres leer un análisis de riñones con cabeza, no te quedes solo con “está bien / está mal”. Mira el pack completo:

  • Sangre: creatinina + eGFR/TFG (capacidad de filtrado).
  • Orina: albuminuria/proteínas + sedimento (señales de daño/inflamación).
  • Contexto: hidratación, ejercicio, medicación, tensión, azúcar, historial.

Y, sobre todo, no esperes a que “te duelan los riñones” para revisar: el riñón puede ser silencioso. Si algo no cuadra o se repite, lo sensato es revisar con un profesional y seguir la evolución en el tiempo.

Si quieres hacerlo fácil en casa: nuestro test Vivoo (opcional)

Si te apetece seguir tus marcadores de orina sin esperar a la próxima analítica, puedes comprar Vivoo, que es una tira reactiva de orina que se escanea con el móvil y te da un resultado en unos 90 segundos. Importante: está pensado para autoseguimiento de bienestar, no para diagnosticar enfermedades ni sustituir una analítica médica completa.

¿Qué mide Vivoo y cómo encaja con este artículo?

Nuestro test incluye 9 marcadores/parámetros en orina (incluyendo proteína): cetonas, radicales libres (estrés oxidativo), sodio, magnesio, calcio, vitamina C (ascorbato), pH, proteína y gravedad específica (una forma práctica de orientar la hidratación/concentración de la orina).

Y aquí es donde encaja con lo que ya has leído:

  • Proteína en orina: en el artículo te contaba que la proteína/albumina es una de las señales más útiles para vigilar el riñón. Vivoo incluye un parámetro de proteína (orientativo) para que puedas ver tendencias.
  • Gravedad específica (hidratación/concentración): si tu orina está muy concentrada, puede “ensuciar” la lectura de algunas cosas y también explica cambios de color. Tener una referencia de hidratación ayuda a interpretar mejor lo demás.
  • pH + electrolitos (sodio, magnesio, calcio): no sustituyen a una analítica de sangre, pero vienen bien para conectar hábitos (hidratación, dieta, entrenamiento) con lo que ves en orina.
  • Cetonas / vitamina C / estrés oxidativo: son marcadores más “wellness” (estilo de vida) que ayudan a contextualizar cambios y hábitos.

Cómo usarlo con cabeza (sin rayarse)

Yo lo usaría así: para ver tendencias, no para obsesionarte con un resultado suelto.

  • Si algún día te sale algo alterado, piensa primero en “¿he entrenado fuerte, estoy deshidratado, he cambiado dieta/suplementos?”
  • Y si ves señales claras de alarma (por ejemplo, orina roja tipo “coca-cola”, empeoras, o la proteína sale alta de forma repetida), lo sensato es consultar y confirmarlo con analítica clínica (sangre + orina). Vivoo no está diseñado para diagnóstico médico.

Si te interesa esa tranquilidad de “lo miro en casa y lo voy siguiendo”, Vivoo es una opción práctica para complementar lo que hemos explicado en el artículo (sobre todo la parte de orina).

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