Cetonas exógenas: ¿sí o no?

Las cetonas exógenas son de esos suplementos que suenan a “atajo inteligente”: más energía, más foco, menos hambre… y, por supuesto, el clásico “ayuda a bajar de peso”. ¿Realidad o marketing con esteroides?

Te voy a dar una respuesta clara, pero con matices (porque la vida real funciona así): no son necesarias, no son mágicas, y aun así pueden tener sentido en casos muy concretos si entiendes qué hacen y qué NO hacen. Yo he pasado por esa fase de “¿y si esto me ayuda a entrar en cetosis más rápido?” y también por la de “ok, esto me da un empujón… pero ojo con el precio y con cómo me sienta”. Vamos a poner orden.


Qué son las cetonas (sin complicarte la vida)

Las cetonas son moléculas que tu cuerpo fabrica cuando se queda corto de glucosa (azúcar disponible) y tira de un plan B: usar grasa como combustible. Ese proceso pasa sobre todo en el hígado, y suele activarse cuando bajas carbohidratos, haces ayuno o haces ejercicio prolongado.

Aquí hay una distinción que lo cambia todo:

  • Cetonas endógenas: las produces tú, “desde dentro”.
  • Cetonas exógenas: te las tomas, “desde fuera”, en forma de suplemento.

En dieta keto se habla mucho de “entrar en cetosis”, que es ese estado en el que hay más cetonas disponibles y el cuerpo se vuelve más eficiente usando grasa/cetonas como energía. Y ojo con un error común: tener cetonas en sangre no significa automáticamente que estés “quemando grasa”. Las cetonas, en realidad, suelen ser más bien el resultado de quemar grasa, no la causa mágica que la enciende.

Esto es importante porque muchas marcas (y muchos mensajes en redes) mezclan dos ideas distintas:

  1. Subir las cetonas en sangre (algo que sí puede ocurrir con un suplemento).
  2. Estar metabólicamente adaptado a usar grasa/cetonas como fuente principal (que suele requerir hábitos: alimentación, tiempo, sueño, actividad).

Yo, cuando empecé a investigar esto, lo tenía claro: si algo se vende como “come lo que quieras y toma esto”, normalmente es humo. Y con las cetonas exógenas pasa mucho: se apropian de beneficios que en realidad pertenecen a una estrategia completa (keto bien hecha, ayuno, hábitos) y te lo empaquetan como si fuera “un scoop y listo”.

También hay un punto interesante: las cetonas son un combustible muy apreciado por el cerebro. Mucha gente describe claridad mental y “energía limpia”. Y sí, eso puede cuadrar… pero otra vez: depende del contexto y de cómo las uses.

Nota importante (especialmente siendo menor de edad): los suplementos no son “inofensivos por defecto”. Si estás pensando en usarlos, lo sensato es hablarlo con un profesional de salud (y más aún si hay medicación, diabetes, problemas digestivos o antecedentes médicos).


Tipos de cetonas exógenas: sales vs ésteres

Aunque hay varias presentaciones, en el mundo real te vas a encontrar casi siempre dos familias:

Sales de cetonas (BHB): lo más común

Son las más comerciales. Normalmente verás “BHB” (beta-hidroxibutirato) y vienen “unidas” a minerales como sodio, potasio o magnesio. Esto ayuda a que sean estables y “tomables”.

Pros típicos:

  • Suelen ser más accesibles que los ésteres.
  • Pueden subir cetonas en sangre de forma relativamente rápida.
  • A veces “encajan” bien con el mensaje keto porque además aportan minerales (aunque no siempre en cantidades útiles).

Contras típicos:

  • Por llevar minerales, a algunas personas les sientan regular a nivel digestivo.
  • No todas las marcas son igual de transparentes con cantidades reales, calidad y pureza.

En mi caso, una de las cosas que más me hizo levantar la ceja fue precisamente eso: si me estás metiendo una carga alta de sales/minerales, mi estómago puede tener opinión. Conozco un caso que probó una marca “potente”, notó un malestar digestivo leve al principio (nada dramático, pero suficiente como para pensar: “vale, si alguien empieza, tiene que ir con cabeza y no lanzarse a lo bruto”).

Ésteres de cetonas: “otra liga”

Suelen ser menos comunes como suplemento de consumo general, y se usan más en contextos muy específicos (deporte, investigación, etc.). Tienen fama de:

  • Ser más “directos” para subir cetonas.
  • Ser bastante más caros.
  • Tener un sabor… digamos que no vas a brindar con eso en Nochevieja.

Un conocido probó una vez una versión líquida hace tiempo, y su resumen fue: sabía horrible y no me dejó una sensación de “wow, esto es para siempre”. Así que me quedé en modo: “ok, entendido, pero no es para mí como rutina”.

Entonces… ¿cuál importa para el lector medio?

Si estás leyendo esto porque te salió un anuncio o alguien te lo recomendó, lo más probable es que te estén hablando de sales de cetonas (BHB). Por eso, el debate práctico suele ser: “¿me gasto el dinero en esto para… energía, hambre, productividad, volver a keto… o adelgazar?”

Spoiler: para adelgazar, la película es más complicada (y ahí viene la parte jugosa).


Lo que prometen vs lo que puedes esperar de verdad

Aquí voy a ser muy directo: muchas promesas de cetonas exógenas son, en realidad, promesas de estilo de vida keto.

Lo que suelen prometer:

  • “Quema de grasa”
  • “Energía y enfoque”
  • “Mejor humor”
  • “Vuelves a cetosis rápido si te sales”
  • “Menos hambre”
  • “Rendimiento deportivo”

Lo que puede tener sentido (dependiendo del caso):

1) Energía y claridad mental

Esto sí se nota cuando las usas puntualmente: un empujón de energía bastante evidente. En días de mucha carga mental, se siente como una energía “limpia”, sin el pico típico de azúcar.

Ahora, esto no significa que sea mejor que dormir bien, ni que sea algo que necesites. De hecho, pienso que puede ser una herramienta puntual: no lo usaría diario porque no me interesa vivir siempre “acelerado”.

2) Apetito: el arma de doble filo

Mucha gente busca esto: “me quita el hambre”. Y sí, puede pasar. Para mucha gente es muy evidente: algunos días sienten que les suprimía el apetito demasiado, al punto de que les costaba comer lo suficiente.

¿Esto es “bueno” si quieres bajar de peso? Depende. Si estás empezando y estás lleno de antojos, puede ayudarte a atravesar una etapa. Pero si te quita el hambre de forma que terminas comiendo fatal, muy poco o desordenado, a la larga no es buena estrategia. A mí, personalmente, eso es lo que menos me gusta si las uso con frecuencia.

3) “Volver a cetosis” tras comer carbohidratos

Este punto vende muchísimo: “me tomo cetonas y ya está, vuelvo a cetosis”. Lo que yo tengo claro es esto: puedes subir cetonas en sangre con un suplemento, pero eso no reescribe mágicamente tu situación metabólica si tu dieta está siendo alta en carbohidratos.

El error típico es creer que “cetonas” = “modo quema-grasa activado”. Y no. Puedes tener cetonas circulando y aun así estar en un contexto donde tu cuerpo prioriza gestionar glucosa/insulina.

4) Rendimiento deportivo: más sentido en endurance

Donde más lógica veo es en deportes de duración (endurance). No como “milagro”, sino como herramienta puntual para ciertos entrenos/competencias, y siempre que el resto (alimentación, descanso) esté bien. Para alguien sedentario que come ultra procesado, este suplemento no arregla la base.

Y aquí mi regla mental: si el suplemento intenta sustituir hábitos, mal camino. Si acompaña hábitos ya sólidos, puede tener un hueco.


Cetonas exógenas para adelgazar: el veredicto honesto

Si has llegado aquí por “quiero bajar grasa”, vamos a lo importante.

La idea que NO debes comprar

“Me tomo cetonas exógenas y entonces quemo grasa aunque coma carbohidratos.”

No funciona así. Las cetonas no son el interruptor que quema grasa, sino un combustible alternativo. El cuerpo decide qué usar según contexto: glucosa disponible, insulina, hábito alimentario, actividad, etc.

Entonces… ¿pueden ayudar a perder peso?

Indirectamente, a veces sí. Pero no por “quemar grasa” de forma mágica, sino por efectos secundarios útiles para algunas personas:

  1. Menos hambre → comes menos sin sufrir tanto.
  2. Más energía → te mueves más o entrenas mejor.
  3. Transición a una alimentación baja en carbohidratos o al ayuno → algunos lo viven con menos fricción.

Pero ojo: esto solo tiene sentido si estás haciendo lo principal: mejorar alimentación, reducir ultraprocesados, ajustar carbohidratos si procede, cuidar sueño, etc.

En mi caso, mi conclusión es muy simple: si lo usas como muleta temporal para cambiar hábitos, puede ser útil. Si lo usas como “permiso para seguir igual”, te estás comprando un placebo caro.

El gran filtro: tu punto de partida

  • Si vienes de una dieta muy alta en azúcar/carbohidratos y estás haciendo transición, el efecto “menos hambre” puede ser un puente.
  • Si ya estás en keto o muy low carb, el efecto puede sentirse más como “boost” de energía.
  • Si tu presupuesto es ajustado, yo soy bastante tajante: mejor invierte en comida real de calidad (proteína decente, grasas buenas, verduras, sal/agua/electrolitos si te hacen falta) antes que en un polvo caro.

De hecho, yo me he repetido esto muchas veces: no necesito absolutamente nada para hacer una keto correcta. La base es supermercado, comida real, agua y constancia. Lo demás, si acaso, son extras.


Efectos secundarios y señales de que no te compensan

Si algo se vende como “increíble para todos”, normalmente no es verdad. Con las cetonas exógenas hay varias señales clásicas de “esto no es para mí” o “esto no lo usaría así”.

1) Digestión: el clásico

Las sales de cetonas suelen venir con minerales. Si tu cuerpo no está acostumbrado, puede aparecer:

  • molestias digestivas,
  • sensación rara en el estómago,
  • y en algunas personas, diarrea.

Muchos notan incomodidad digestiva al inicio (leve, pero real). Y esto me parece clave: si alguien decide probar, tiene que hacerlo con sentido común, observando su cuerpo y sin convertirlo en rutina por cabezonería.

2) Sueño: si te activa demasiado, mala idea

Tambien suele pasar algo que no esperan: en días que las toman, por la mañana tenían energía de sobra… pero por la noche les costaba dormir más de lo normal. No le pasa a todo el mundo, pero si te ocurre, ya tienes una señal clara de “esto no me conviene a menudo”.

Y aquí el recordatorio brutal: sin sueño, no hay composición corporal ni salud metabólica que aguante. Si un suplemento te empeora el descanso, el balance puede volverse negativo rápido.

3) Precio: el ROI real

Este suplemento tiende a ser caro. Y para mí eso obliga a una pregunta incómoda:

“¿Esto me aporta más que mejorar mi comida y mi sueño?”

Si tu presupuesto es limitado, la respuesta suele ser no. Mucha gente tiene más retorno comprando:

  • alimentos de calidad,
  • sal/electrolitos (si están en low carb/ayuno),
  • y arreglando rutinas.

4) “Me quita tanto el hambre que como poco”

Esto parece una ventaja… hasta que dejas de cubrir nutrientes. A mí me hizo pensar: “vale, para un día puntual, ok; para diario, no.”

Señales de alerta:

  • te saltas comidas sin querer,
  • comes menos proteína de la que toca,
  • o entras en un patrón raro de “no como nada” y luego atracón.

En resumen: si te desordena más de lo que te ayuda, fuera.


Cómo decidir si te convienen (checklist rápido)

Aquí va la parte práctica. Sin humo.

Sí podrían tener sentido si…

  • Estás haciendo transición a low carb/keto y tienes antojos fuertes, y buscas un apoyo temporal.
  • Quieres probar un “boost” de productividad/energía en días concretos (no como rutina diaria).
  • Haces deporte de resistencia y ya tienes hábitos bastante sólidos (comida y descanso bien).
  • Te funcionan bien a nivel digestivo y no te alteran el sueño.
  • Tienes presupuesto para ello sin sacrificar comida real de calidad.

Probablemente NO te convienen si…

  • Esperas que “te adelgacen” sin cambiar tu alimentación.
  • Te las quieres tomar para “compensar” comidas muy altas en carbohidratos.
  • Te dejan el estómago hecho un lío.
  • Te empeoran el sueño.
  • Vas justo de presupuesto y te quitan dinero para comida buena.

Qué mirar en la etiqueta (sin volverte loco)

No te voy a dar dosis ni protocolos, pero sí criterios:

  • Transparencia: que indiquen cantidades claras de BHB.
  • Minerales: ojo con cargas altas si eres sensible.
  • Endulzantes y añadidos: si te disparan antojos o te sientan mal, no compensa.
  • Promesas: si te venden “come lo que quieras”, huye.

La manera de usarlo

Yo lo veo como “herramienta” y no como “base”. En mi caso, como mucho lo usaría de forma puntual (algún día de productividad o un empujón específico). Nunca lo pondría por encima de lo que realmente manda: comida real, sueño y consistencia.


Alternativas gratis (o más baratas) antes de gastar

Si lo que quieres es energía estable, menos hambre y mejor composición corporal, hay opciones con mejor retorno y, muchas veces, gratis.

1) Sueño (sí, el aburrido que gana siempre)

Dormir bien hace más por tus hormonas de hambre, tu energía y tu metabolismo que la mayoría de suplementos. Si algo te lo empeora, no compensa.

2) Comida real y simple

Antes de pensar en cetonas exógenas:

  • prioriza proteína suficiente,
  • reduce ultraprocesados,
  • ajusta carbohidratos si tu objetivo es ir low carb/keto,
  • y mantén verduras/fibra según tolerancia.

3) Hidratación y electrolitos (especialmente en low carb/keto)

Mucha gente confunde “me siento fatal” con “me faltan electrolitos”. En low carb, es común necesitar más atención a sal/minerales. Si tuviera que elegir un extra más “base”, yo miraría antes aquí.

4) Ayuno intermitente (si encaja contigo)

No es obligatorio. Pero si lo haces, suele aumentar cetonas endógenas de manera natural. Y aquí mi frase favorita: producir tus cetonas es gratis.

5) Movimiento diario

No hace falta reventarte: caminar, fuerza 2–3 veces/semana, y constancia. El metabolismo se arregla más con hábitos aburridos repetidos que con polvos caros.


Preguntas frecuentes sobre cetonas exógenas

¿Las cetonas exógenas te ponen en cetosis “real”?

Pueden subir cetonas en sangre, pero eso no significa que estés en cetosis nutricional adaptada, ni que estés quemando grasa automáticamente. Es una diferencia clave.

¿Sirven para bajar grasa?

No como “quema-grasa” directo. Si ayudan, suele ser por menos apetito o por facilitar una transición de hábitos. Si no cambias hábitos, el efecto suele ser pobre.

¿Me puedo tomar cetonas exógenas si como muchos carbohidratos?

Poder, puedes. Pero esperar que eso “anule” los carbohidratos o te haga “quemar grasa igual” es el típico engaño. Si tu objetivo es composición corporal, el contexto importa más que el suplemento.

¿Por qué a veces dan molestias digestivas?

Porque muchas son sales unidas a minerales. Dependiendo de la cantidad y de tu tolerancia, tu intestino puede quejarse.

¿Dan energía como el café?

A algunas personas les da un empujón notable. En casos conocidos, sí notan energía fuerte… pero también entiendo que esa activación puede no ser ideal si luego afecta al sueño.

¿Se pueden usar para ayuno intermitente?

Hay debate sobre qué se considera “romper el ayuno” (objetivo metabólico vs objetivo calórico). Más allá de etiquetas, yo lo enfocaría así: si tu objetivo es control de apetito y adherencia, puede ayudar; si tu objetivo es ayuno “estricto”, probablemente no es la mejor idea.

¿Son para todo el mundo?

No. Y menos aún si hay condiciones médicas, medicación o sensibilidad digestiva. Y si eres menor de edad, mi recomendación sensata es: no lo hagas por tu cuenta; consulta con un profesional.

¿Qué es mejor: cetonas exógenas o producirlas naturalmente?

Producirlas naturalmente suele ser mejor base: es gratis, educa al cuerpo a usarlas y viene de hábitos sostenibles. Las exógenas, si acaso, son herramienta puntual.

¿Cuál es el mayor error con este suplemento?

Creer que sustituye hábitos. El mayor error es comprar “polvo mágico” para no cambiar lo que te llevó al problema.


Conclusión

Cetonas exógenas: sí o no. Mi respuesta: sí, pero solo si sabes para qué las quieres y no esperas milagros.

  • No las necesitas para hacer keto, para tener cetonas o para perder grasa.
  • Pueden ser útiles como apoyo puntual: energía, foco, transición, y en algunos contextos deportivos.
  • Pueden no compensar si son caras para tu bolsillo, te sientan mal, te quitan demasiado el hambre o te fastidian el sueño.

Si estás en la fase de decidir, mi consejo práctico es: primero arregla base (comida real, sueño, movimiento, electrolitos si aplica). Y solo después, si te sobra presupuesto y curiosidad, piensa en experimentar con cabeza. Nada de “come lo que quieras y compensa con un scoop”.

Si quieres hilar más fino: puedes usar nuestro test Vivoo (9 marcadores)

Si después de leer todo esto te has quedado con la idea de “vale, entiendo lo de las cetonas exógenas… pero ¿cómo sé si a mí me está yendo bien?”, aquí es donde un test como Vivoo encaja bastante natural.

Vivoo es un test de orina en casa pensado para autoseguimiento (no para diagnóstico). La tira incluye 9 parámetros que se leen en la app y te permiten ver tendencias con el tiempo.

Los 9 marcadores de Vivoo (y por qué pegan con este artículo)

Vivoo detecta: ketone (cetonas), free radical (estrés oxidativo), sodium, magnesium, calcium, vitamin C, pH, protein y specific gravity (que se usa como señal de hidratación/concentración de la orina).

En contexto “cetonas exógenas sí o no”, estos marcadores te ayudan a ponerle datos a lo que normalmente se queda en sensaciones:

  • Cetonas (ketones): si estás haciendo keto/low carb o probando cetonas exógenas, te permite ver si aparecen cetonas en orina (una pista útil, especialmente al empezar).
  • Hidratación (specific gravity): mucha gente confunde “me siento flojo” con “me falta agua/electrolitos”. Ver cómo de concentrada sale la orina te da una señal para ajustar hábitos.
  • Sodio, magnesio y calcio: justo lo que suele estar en el centro del debate keto (y de algunos efectos secundarios cuando se cambia la dieta o se usan sales de cetonas).
  • pH: no es “bueno o malo” por sí solo, pero sí aporta contexto sobre tendencias del día a día.
  • Estrés oxidativo (free radicals): útil como marcador de “cómo va tu cuerpo” en semanas de estrés, entrenos fuertes, poca recuperación, etc.
  • Vitamina C: puede darte pistas de hábitos (sobre todo si estás suplementando o cambiando alimentación).
  • Proteína: Vivoo mide niveles de proteína en orina para seguimiento. Y, a nivel divulgativo, tener proteína en orina puede aparecer por motivos como ejercicio intenso o deshidratación, entre otros; si ves algo repetido o alto, lo sensato es consultarlo con un profesional.

Por qué lo recomiendo “si vas en serio”

En este tema, el mayor lío viene de creer que “me siento X” = “me está funcionando”. Con Vivoo, en vez de ir a ciegas, puedes medir 9 señales y ver patrones: si ese “boost” de energía coincide con mejor hidratación, si estás corto de minerales, si las cetonas aparecen cuando haces cambios, etc.

Si te apetece, puedes comprar nuestro producto Vivoo y usarlo como una herramienta de seguimiento para tu rutina (keto, low carb, deporte o simplemente bienestar). Y lo repito porque es importante: es wellness tracking, no una prueba médica.

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