Cuánta agua hay que beber al día (sin mitos y con una guía fácil)
Hoy vamos a hablar de cuánta cantidad de agua hay que beber al día… y, sobre todo, de por qué este tema está lleno de “reglas” que suenan bien pero no siempre son verdad. La típica de “8 vasos sí o sí” (o “2 litros diarios”) es la más famosa, pero también hay otras: que si el agua adelgaza, que si el agua con limón “depura”, que si cuanto más bebas mejor… y ahí es donde empiezan los problemas.
Mi idea con esta guía es que salgas con algo súper concreto: una forma sencilla de acertar sin obsesionarte. Porque sí: el agua es esencial… pero la cantidad que necesitas cambia según tu cuerpo, tu día y tu contexto. Y además, un detalle que casi nadie explica bien: cuando hablamos de recomendaciones, muchas veces se refieren al agua total (la que viene de bebidas + la que viene de alimentos), no a “dos litros extra” aparte.
Por qué no existe una cifra única para todo el mundo
La razón principal es simple: no vivimos todos el mismo día, ni tenemos el mismo cuerpo, ni comemos igual. Yo antes también compraba la idea de “si bebo 2 litros, ya estoy cubierto”, pero en cuanto empiezas a mirar variables reales, esa cifra se queda corta para algunos y se pasa para otros.
Piensa en esto: tú pierdes agua respirando, sudando, yendo al baño, incluso sin darte cuenta. Y esa pérdida cambia muchísimo según:
- Tu tamaño y composición corporal (no necesita lo mismo alguien de 50 kg que alguien de 90 kg).
- Temperatura, humedad y altitud (el calor y el ambiente seco hacen que pierdas más).
- Actividad física (si sudas, la película cambia).
- Salud y medicación (hay situaciones donde te piden más o menos líquidos).
- Edad (en personas mayores, la sed suele “avisar” peor; en niños pequeños, también).
Y aquí viene una idea que a mí me parece de las más útiles: tu cuerpo tiene un sistema de sed bastante fino. En la mayoría de personas sanas, si le haces caso a la sed y mantienes una alimentación normal, vas bastante bien encaminado. De hecho, Mayo Clinic lo dice tal cual: mucha gente se mantiene hidratada bebiendo cuando tiene sed (y no necesariamente cumpliendo “8 vasos exactos”).
Los 5 factores que más cambian tu necesidad de agua
Si quieres una “plantilla mental” rápida, yo uso esta:
- ¿He sudado hoy? (deporte, caminar mucho, calor)
- ¿Hace calor o hay mucha humedad?
- ¿Cómo he comido? (¿muchas frutas/verduras o comida más “seca”?)
- ¿He tomado alcohol? (ojo con esto: suele deshidratar)
- ¿Cómo está mi pipí? (sí, es un indicador práctico)
¿Entonces cuánta agua debo beber al día? (la guía práctica)
Aquí es donde vamos a aterrizarlo sin humo.
Lo que de verdad significa “2 litros”: agua total (comida + bebidas)
Un punto clave: cuando se dan recomendaciones, muchas veces se habla de ingesta total de líquidos y/o agua total. Por ejemplo, Mayo Clinic recoge como referencia (para un adulto sano en clima templado) unas ingestas adecuadas de 3,7 L/día de líquidos en hombres y 2,7 L/día en mujeres, contando agua, otras bebidas y alimentos, y añade que aprox. un 20% suele venir de la comida.
Y la Academia Española de Nutrición y Dietética también insiste en esto: el error de los “2 litros” es creer que son solo de agua bebida, cuando una parte importante ya llega con lo que comes (y más todavía si tu dieta tiene muchas frutas y verduras).
Traducción práctica (sin calculadora):
- Si comes “normal” con algo de fruta/verdura: parte del agua ya la haces con comida.
- Si comes bastante “seco” (mucho ultraprocesado/snacks/embutidos y poca fruta/verdura): probablemente necesites beber más para compensar.
La regla más simple: sed + señales (orina y energía)
Mi regla favorita (para la mayoría de gente sana) es:
- Bebe cuando tengas sed
- y revisa señales fáciles, como:
- Orina amarillo pálido la mayor parte del día (sin obsesionarte)
- No tener la boca seca constantemente
- Energía y concentración normales (si estás todo el día con dolor de cabeza y cansancio, revisa hidratación, sueño y comida)
La propia Academia lo resume muy bien: reaccionar a la sensación de sed, beber con las comidas y entre horas cuando aparezca, y acompañarlo de alimentación rica en hortalizas y frutas.
El mito de los 8 vasos (y por qué a veces se queda corto o se pasa)
El mito no es “malo” porque sí. Es malo cuando se usa como ley universal.
Cuándo “8 vasos” puede ser razonable
Mayo Clinic lo explica con bastante sentido: “8 vasos” es fácil de recordar y puede ser un objetivo razonable para muchas personas… pero no para todas.
A mí me gusta verlo como “mínimo mental” para días normales si te cuesta beber: si estás en clase/oficina, clima templado, sin deporte, y comes algo de fruta/verdura, ese objetivo puede ayudarte a no quedarte corto.
Cuándo necesitas más (calor, sudor, fiebre, diarrea…)
En cuanto metes calor + sudor, el cuerpo pierde agua (y sales). Y ahí “8 vasos” se queda pequeño para mucha gente.
Casos típicos:
- Verano, olas de calor, caminar más de la cuenta
- Entrenos largos o intensos
- Fiebre o gastroenteritis (aquí manda la prudencia y, si es fuerte, consulta)
Lo importante es el enfoque: tu necesidad cambia día a día (no solo entre personas). Esto lo repiten tanto Mayo Clinic como la Academia.
Ojo: beber demasiada agua también puede ser un problema
Esta parte casi nadie la dice con claridad, y para mí es clave: beber “muchísima” agua por inercia, solo porque “es sano”, puede salir mal.
Mayo Clinic menciona el riesgo de hiponatremia (bajada de sodio en sangre) cuando se bebe demasiada agua, especialmente si se combina con situaciones de ejercicio intenso o se fuerza el consumo.
Qué es la hiponatremia (explicado sin drama)
En modo sencillo: si metes mucha agua sin acompañarla de lo que el cuerpo necesita para mantener el equilibrio, puedes diluir minerales importantes (como el sodio). Esto afecta al funcionamiento normal del cuerpo, porque esos minerales participan en señales nerviosas, músculos, etc.
No es para vivir con miedo, pero sí para quitarse de encima la idea de “cuanto más, mejor”. Yo lo resumo así: no compitas contra tu sed.
Señales de que te estás pasando (y qué hacer)
Si estás bebiendo muchísimo “por obligación” y te notas raro, no es el momento de seguir apretando litros. En general:
- Vuelve a un patrón normal (sed + comidas + regularidad)
- Si estabas haciendo deporte largo/intenso, revisa que no estés metiendo solo agua (ver sección deporte)
- Y si hay síntomas preocupantes, lo sensato es consultarlo
Qué bebidas cuentan y cuáles conviene limitar
Aquí va una verdad práctica: no todo tiene que ser “agua sola” para hidratarte.
La Academia dice que si el agua del grifo “se resiste”, puedes aromatizarla (cítricos, canela, hierbas, pepino) y que infusiones, té y café también pueden ayudar, si no van cargados de azúcar.
Agua, infusiones, leche, etc.: lo que suma
Suma (en general):
- Agua (obvio)
- Infusiones
- Leche
- Caldos
- Yogur, frutas, verduras (sí: también cuentan como agua total)
Azucaradas y “bebidas fitness”: el matiz importante
Aquí no me complico: si tu objetivo es hidratarte, lo ideal es priorizar agua y minimizar lo que viene con “peaje” (azúcar, estimulantes, etc.).
EFSA, en un contenido divulgativo reciente, recomienda el agua como bebida de elección y sugiere minimizar o evitar bebidas azucaradas, edulcoradas y energéticas.
(Si eres adolescente, esto es todavía más importante con las energéticas: hidratan poco y pueden traer otros problemas.)
Casos especiales: aquí no vale solo “bebe cuando tengas sed”
En la mayoría de gente sana, la sed funciona bien. Pero hay contextos donde la sed no basta o no avisa a tiempo.
Deporte (y cómo no liarla con agua sin sales)
La Academia lo deja claro: en deportistas con calor, la deshidratación puede ser más peligrosa y a veces el mecanismo de sed no es suficiente, por lo que puede ser útil pautar (o al menos planificar) la hidratación y no solo “a demanda”. Y ojo: no siempre es solo agua.
Mi versión práctica:
- Si es un entreno corto/moderado: agua suele bastar.
- Si es largo/intenso o hace mucho calor: piensa también en sales/electrolitos (sobre todo si sudas muchísimo).
- Evita el modo “me bebo 2 litros de golpe” (ni antes ni durante).
Personas mayores y niños: por qué hay que estar más encima
La Academia explica que en niños pequeños y personas mayores el mecanismo de sed no es tan eficaz, y por eso conviene ofrecer líquidos con frecuencia, además de evitar exposición prolongada al calor.
Embarazo y lactancia
En estas etapas las necesidades suelen subir. En el artículo de la Academia se mencionan cifras mayores para embarazadas y lactantes dentro de las referencias europeas (agua total).
Si este es tu caso, lo ideal es seguir la pauta de tu profesional de salud.
Mitos rápidos: agua con limón, “el agua adelgaza”, agua de mar…
Aquí voy rápido, pero claro:
- “El agua adelgaza”: no. El agua no tiene calorías; puede ayudarte indirectamente si te da saciedad momentánea o si reemplaza refrescos, pero no “quema grasa” por sí sola.
- Agua con limón: hidrata, puede hacer el agua más apetecible, pero no esperes milagros “depurativos”. La Academia dice que no suele ser un problema, el problema es creer que hace más allá de hidratar.
- Agua de mar: no es una buena idea como bebida habitual. Tiene mucha sal y no es “sustituta” del agua normal.
Conclusión: tu “checklist” de hidratación diaria
Si tuviera que dejarte con una sola cosa, sería esto: la hidratación se ajusta, no se recita.
Checklist que yo uso:
- ✅ ¿Tengo sed? Bebo.
- ✅ ¿Hace calor / he sudado? Subo un poco la ingesta.
- ✅ ¿He comido frutas/verduras hoy? Perfecto, eso suma agua total.
- ✅ ¿Mi orina suele ser clara o amarillo pálido? Voy bien.
- ✅ ¿Estoy forzando litros “porque sí”? Bajo el drama: no hace falta.
Y si te apetece ponértelo fácil: botella a mano, un vaso con cada comida, y listo. Lo constante gana a lo perfecto.
FAQs
¿Cuánta agua hay que beber al día en litros?
No hay una cifra universal. Como referencia, se habla de ingesta total de líquidos (incluyendo alimentos), y lo más práctico es ajustar por sed, clima y actividad.
¿Cuenta el agua de los alimentos?
Sí. Tanto Mayo Clinic como la Academia lo remarcan: una parte relevante de la ingesta diaria viene de la comida (especialmente frutas y verduras).
¿El café o las infusiones cuentan?
Sí, pueden contribuir a hidratar (mejor sin azúcar).
¿Es malo beber demasiada agua?
Puede serlo. Existe el riesgo de hiponatremia si se bebe en exceso (especialmente en contextos específicos).
¿Hay que beber aunque no tengas sed?
En general, en personas sanas, la sed funciona bien. Pero en niños pequeños y mayores puede fallar, y en deporte intenso/calor la sed puede no ser suficiente.
Si quieres afinar tu hidratación con datos (y no solo con “8 vasos”): prueba Vivoo
Si algo te llevas de este artículo es que no existe una cifra mágica de agua para todo el mundo: manda tu sed, el calor, el deporte, lo que comes y señales simples como el color/concentración de la orina. Pues bien: si te mola ir un paso más allá y ver “cómo vas” de forma objetiva, puedes hacerlo con nuestro test Vivoo.
Vivoo es un test de orina que se usa en casa y, tras escanearlo con la app, te da un seguimiento de 9 parámetros: cetonas, estrés oxidativo (free radical), sodio, magnesio, calcio, vitamina C (ascorbato), pH, proteína y gravedad específica (concentración de la orina).
Por qué encaja con lo que acabas de leer
- Gravedad específica (hidratación real): es una medida de lo concentrada que está la orina (cuánta “carga” lleva respecto al agua). Cuando está más concentrada, suele ser una pista de que te falta líquido; cuando está muy diluida, puede indicar que estás metiendo más agua de la necesaria (o que acabas de beber mucho).
En cristiano: te ayuda a comprobar si tu “me guío por la sed” está funcionando o si, por ejemplo, un día de calor y sudor te quedaste corto. - Sodio y minerales (equilibrio, no solo agua): en el artículo ya viste que hidratarse no es únicamente “sumar litros”: también importa el equilibrio de electrolitos, especialmente si sudas mucho o entrenas fuerte. Ver tendencias en sodio/minerales puede servirte para ajustar hábitos (por ejemplo, no ir solo a base de agua cuando toca reponer sales).
- Proteína (lo que es y por qué aparece): que aparezca proteína en orina se llama proteinuria. A veces puede ser transitoria (por ejercicio intenso, fiebre, estrés o incluso deshidratación), pero si aparece de forma persistente, puede ser una señal de que hay que revisarlo con un profesional.
Cómo conectarlo con hidratación: un día puntual con orina muy concentrada + hábitos de “voy tarde y no bebí nada” puede hacer que ciertos parámetros salgan “raros”. Lo útil es ver patrones, no obsesionarte con un resultado aislado.
Importante (para usarlo con cabeza)
Vivoo está pensado para seguimiento personal de bienestar, no para diagnosticar enfermedades ni sustituir a un profesional de salud. Si te salen valores repetidos que te preocupen (especialmente en proteína) o tienes síntomas, lo sensato es consultarlo.
Si te apetece, puedes comprar nuestro test Vivoo y usarlo como “termómetro” de hábitos: te ayuda a ajustar el agua que bebes a tu vida real (calor, deporte, días de oficina, etc.) sin caer en mitos ni en el “cuanto más, mejor”.
