Golpe de calor: síntomas, señales de alarma y qué hacer al momento

Si estás aquí, probablemente te ronda una duda muy concreta: “¿esto que siento puede ser un golpe de calor?”. Y me parece una buena alerta interna, porque con el calor no conviene ir a ver si “se pasa solo”. En este tema, lo importante no es dramatizar… pero sí reaccionar rápido cuando aparecen ciertas señales.

Yo lo explico así, sin vueltas: el golpe de calor es de esas situaciones en las que el cuerpo deja de “autorregularse” y empieza a subir la temperatura sin freno. Y cuando eso ocurre, no es solo “estar acalorado”: pueden empezar a fallar cosas serias (cerebro, riñones, corazón). Por eso este artículo está pensado para que, en 3–4 minutos, tengas clarísimo qué síntomas buscar, qué diferencia hay con la insolación o el agotamiento por calor, y qué hacer paso a paso si lo sospechas.

Aviso rápido y útil: si hay confusión, desmayo, convulsiones, o una persona está muy caliente y no responde bien, llama a emergencias (en España, 112) y empieza medidas de enfriamiento mientras llega ayuda.


Qué es un golpe de calor y por qué es una urgencia

A mí me ayuda pensarlo como un “fallo del sistema de refrigeración” del cuerpo. Normalmente, cuando hace calor, el organismo intenta mantener la temperatura estable con dos trucos principales: vasodilatación (más sangre a la piel para “soltar calor”) y sudoración (al evaporarse, enfría). El problema viene cuando ese sistema se queda corto: por calor ambiental, humedad alta, esfuerzo físico, deshidratación, ropa inadecuada, falta de sombra… o una mezcla de todo. Ahí es cuando la temperatura empieza a subir y el cuerpo pierde el control de la termorregulación.

Y esto importa porque el calor excesivo no se queda en “una sensación”. Si la temperatura corporal se dispara, puede desencadenar una respuesta inflamatoria y afectar órganos sensibles. Por eso yo insisto en una idea: no es un cuadro para esperar a ver si mejora con “sombra y agua y ya”. Es una urgencia potencial, y el tiempo juega.

Golpe de calor “clásico” vs golpe de calor por esfuerzo

  • Golpe de calor clásico: suele pasar por exposición a calor intenso (a veces sin ejercicio), especialmente en niños pequeños y personas mayores. Es el típico día de ola de calor, casa mal ventilada, poca hidratación, o alguien que no puede expresar bien lo que siente.
  • Golpe de calor por esfuerzo: más común en deportistas, gente que trabaja al aire libre o hace actividad intensa con calor y humedad. Aquí el cuerpo produce mucho calor “desde dentro” y no lo logra disipar.

En ambos casos, lo que marca la diferencia es detectar pronto los síntomas y actuar rápido. Si te quedas con una frase, que sea esta: cuando aparecen señales neurológicas (confusión, desorientación, somnolencia rara), el margen de error se estrecha muchísimo.


Golpe de calor vs insolación vs agotamiento por calor: no es lo mismo

Aquí hay un lío muy frecuente, y entiendo por qué: los síntomas se parecen y la gente usa “insolación” para todo. Yo lo ordeno así:

  • Agotamiento por calor: sería el “aviso serio” antes del golpe de calor. Puede haber sudoración abundante, debilidad, mareo, calambres, náuseas… pero la situación puede revertir mejor si enfrías e hidratas a tiempo.
  • Golpe de calor: ya es la forma más grave. Suele haber temperatura muy alta (a veces alrededor de 39–40 °C o más), alteración del estado mental y signos de fallo del enfriamiento.
  • Insolación: es, en la práctica, un golpe de calor provocado por exposición directa al sol. Es decir: insolación = golpe de calor con “sol como desencadenante”. Y también puede ser grave.

Te dejo una tabla rápida (la típica que yo querría tener en el móvil cuando aprieta el calor):

CuadroQué lo disparaSeñales típicasQué hago
Agotamiento por calorCalor + sudor + deshidrataciónMucho sudor, debilidad, mareo, calambres, náuseasParar, sombra/lugar fresco, beber a sorbos, enfriar
InsolaciónSol directo prolongadoCefalea, piel muy caliente, malestar, posible confusiónIgual que golpe: enfriar ya + vigilar señales de alarma
Golpe de calorCalor (con o sin sol) + fallo de termorregulaciónPiel roja (al principio sudorosa, luego puede ser seca), confusión, desmayo, convulsionesEmergencias + enfriar agresivamente y rápido

Mi regla práctica: si la persona se comporta “raro” (confusa, desorientada, somnolienta en exceso o muy agitada) o deja de sudar pese a estar muy caliente, yo lo trato como posible golpe de calor hasta que se demuestre lo contrario.


Síntomas del golpe de calor por fases

Una de las mejores formas de no perderse es pensar en “fases”: inicio, alarma y emergencia. No siempre pasan todas, y a veces van rapidísimo, pero esta estructura ayuda a detectar antes.

Primeros síntomas: cuando aún estás a tiempo

Aquí suelen aparecer señales que mucha gente minimiza como “bah, es el calor”:

  • Sensación de calor sofocante, sed intensa, boca seca.
  • Cansancio raro (no el típico “estoy cansado”, sino “me pesa el cuerpo”).
  • Dolor de cabeza que puede sentirse palpitante.
  • Mareos o vértigo, sensación de inestabilidad.
  • Calambres musculares (por pérdida de sales con el sudor, pero ojo: también puede ser una señal de que el sistema se está descompensando).
  • Náuseas, falta de apetito, incluso molestias abdominales.

En esta fase, el cuerpo todavía está intentando compensar: suele haber sudoración y la piel puede verse roja por la vasodilatación. Yo me fijo mucho en eso: piel roja + sudor puede ser el inicio de un problema… y también la oportunidad de frenarlo.

Señales de alarma: aquí ya no me la juego

Cuando el cuadro progresa, aparecen señales más claras de gravedad:

  • Piel enrojecida que empieza a estar menos sudorosa.
  • Respiración y pulso acelerados (a veces cuesta notarlo si estás haciendo deporte, pero en reposo llama mucho la atención).
  • Debilidad extrema, torpeza, sensación de “me voy a caer”.
  • Empeoramiento de mareos, visión borrosa.

Aquí ya aplico mentalmente el “modo urgencias”: parar todo, enfriar, y si hay dudas razonables, pedir ayuda médica.

Síntomas graves: emergencia

Esto ya no es “me encuentro mal”: esto es “hay riesgo serio”:

  • Confusión, desorientación, conducta extraña.
  • Somnolencia intensa o, al revés, agitación/irritabilidad marcada.
  • Temblores, convulsiones, delirios.
  • Pérdida de conocimiento.

Y un detalle clave que yo repito mucho porque es muy visual: a medida que falla el mecanismo, puede aparecer piel roja y seca (dejar de sudar no es “buena señal”; es una mala).


Síntomas según la persona: niños, mayores y deportistas

El golpe de calor no “se ve igual” en todo el mundo. De hecho, a mí me llama la atención que muchas veces quienes más preguntan son deportistas, pero quienes más lo sufren suelen ser niños pequeños y adultos mayores. Y tiene sentido: unos porque dependen de cuidadores, y otros porque regulan peor la temperatura y a veces no expresan bien los síntomas.

En bebés y niños pequeños: qué me hace reaccionar

En niños, además de lo típico (piel muy caliente, irritabilidad, cansancio), yo vigilo:

  • Somnolencia poco habitual (ese “se queda como apagado”).
  • Llanto inconsolable o irritabilidad sin causa clara.
  • Náuseas, vómitos o diarrea (pueden aparecer y deshidratar todavía más).
  • Rechazo de líquidos, boca seca, menos pipí.

Aquí el riesgo es doble: se deshidratan rápido y no siempre dicen “me mareo”. Si un niño está muy caliente, raro de comportamiento o decaído, yo no espero.

En mayores de 65: por qué se puede “colar”

En personas mayores puede pasar que el golpe de calor avance sin que parezca “dramático” al principio:

  • Debilidad, mareo, malestar general.
  • Dolor de cabeza.
  • Confusión leve (que se puede confundir con “está cansado”).
  • Piel caliente (y a veces menos sudoración).

Y hay factores que suman: medicación, enfermedades crónicas, vivir solos, casas con mala ventilación. En este grupo yo soy especialmente pesado con la prevención y con actuar a la primera señal de deterioro.

En deporte y trabajo físico: pistas que se confunden

En actividad física, el problema es que síntomas como “pulso alto” o “respirar fuerte” parecen normales. Por eso me fijo en:

  • Rendimiento que cae en picado de repente.
  • Calambres + mareo + dolor de cabeza.
  • Náuseas durante el esfuerzo.
  • Desorientación (lo típico de “no estoy fino”, “me cuesta pensar”).
  • Cambio raro en la sudoración: sudas muchísimo al inicio y luego… dejas de sudar o sudas menos, pero sigues ardiendo.

Si se juntan varios, para mí es señal de “parar ya y enfriar”.


Qué hacer si sospechas un golpe de calor: paso a paso

Aquí voy directo a lo práctico. Si yo sospecho golpe de calor, mi orden mental es: pedir ayuda + enfriar rápido + vigilar consciencia.

  1. Llama a emergencias
  • En España: 112. Si estás en otro país, el equivalente (por ejemplo 911 en muchos lugares).
  • No esperes a “ver si se le pasa”. Si hay signos neurológicos (confusión, desmayo) o está muy caliente, yo llamo.
  1. Saca a la persona del calor
  • Sombra, interior fresco, lugar ventilado.
  • Si hay aire acondicionado, mejor. Si no, ventilador y corrientes de aire.
  1. Quita ropa y empieza a enfriar
    Esto es clave: no es “poner un poco de sombra”. Es bajar la temperatura.
  • Enfriamiento focal eficaz: yo priorizo cabeza, cuello, axilas e ingles (zonas donde el enfriamiento suele ser más efectivo).
  • Toallas húmedas, paños, esponja con agua fresca.
  • Abanicar/ventilar mientras aplicas agua: evaporación = enfriamiento.
  • Si hay ducha o bañera y es seguro hacerlo: agua fresca/fría (sin complicarse). En general, el enfriamiento por inmersión puede ser muy eficaz si se hace con vigilancia.
  1. Hidratación: con cabeza
  • Si la persona está consciente y traga bien, agua a sorbos. Si ha sudado mucho, puede ayudar una bebida con electrolitos.
  • Si está confusa, somnolienta o vomita: no le fuerces a beber (riesgo de atragantamiento). En ese caso, enfriar y esperar asistencia.
  1. Vigila señales de empeoramiento
  • Confusión que aumenta, desmayo, convulsiones, respiración extraña: para mí eso es “urgencias total”.

Si te sirve, mi resumen es: enfriar no es opcional; es el tratamiento inmediato más importante mientras llega ayuda.


Qué NO hacer: errores típicos que empeoran el cuadro

En situaciones de calor, hay “remedios caseros” que se repiten y que yo evitaría por completo:

  • No confiarte en “que descanse y ya”. Descansar ayuda, sí, pero si hay golpe de calor, lo que manda es enfriar rápido y valorar urgencias.
  • No usar paracetamol (u otros antifebriles) como si fuera fiebre. El golpe de calor no es una infección con fiebre típica; aquí el problema es el calor y el fallo de termorregulación, y lo urgente es bajar la temperatura con medidas físicas.
  • No friccionar con alcohol. Además de no ser la mejor estrategia, puede ser tóxico por absorción/inhalación, especialmente en niños.
  • No dar infusiones calientes (parece obvio, pero se ve).
  • No forzar líquidos si la persona está confusa, somnolienta o vomita.
  • No dejar a la persona en un coche “un momento con la ventana un poco abierta”. Esto, para mí, es línea roja: el interior se convierte en un horno.

Y un matiz: a veces la gente usa hielo de forma agresiva. En emergencias se puede usar frío (por ejemplo, bolsas frías envueltas), pero yo prefiero enfoques eficaces y controlables: agua fresca + ventilación + enfriar zonas clave, y si hay ducha/baño y se puede vigilar, mejor. Lo importante es bajar temperatura de forma rápida y segura, no hacer experimentos.


Prevención: cómo reducir el riesgo en verano

La prevención aquí es bastante lógica, pero lo lógico se nos olvida justo cuando estamos de vacaciones, en una terraza o entrenando “como siempre”. Yo me quedo con tres pilares: hidratación, entorno/hábitos, y aclimatación.

Hidratación y electrolitos

  • En calor, yo intento beber de forma periódica, no “cuando me acuerdo”.
  • Si hay deporte o sudoración intensa, no espero a tener sed: la sed llega tarde.
  • Si el esfuerzo es prolongado y sudas mucho, una bebida con electrolitos puede ayudar a reponer sales (y a evitar calambres), aunque el punto clave sigue siendo no deshidratarse.

Con niños, yo aplico una regla práctica: ofrecer líquidos sin esperar a que lo pidan. Y en mayores, revisar que realmente beben, porque a veces la sensación de sed está disminuida.

Ropa, horarios, sombra y ventilación

  • Ropa ligera, holgada y de colores claros: esto no es estética, es física.
  • Evitar horas centrales: mucha gente marca entre 11:00 y 14:00 (y yo ampliaría según el día: si hay ola de calor, cuanto menos exposición en horas pico, mejor).
  • Sombra real (no “debajo de un sol que atraviesa todo”).
  • Ventilación y descanso: una casa cerrada y caliente puede ser un problema serio.

Y un punto que me parece infravalorado: las quemaduras solares empeoran el papel de la piel como “radiador”. Protector solar y reaplicación no solo es por la piel: también ayuda a que el cuerpo gestione mejor el calor.

Aclimatación si entrenas o trabajas al sol

Si haces deporte o trabajas al aire libre, mi consejo es no pasar de 0 a 100. La aclimatación al calor puede llevar días o semanas: empezar suave, subir progresivo, ajustar horarios, y escuchar señales tempranas (calambres, mareo, dolor de cabeza, náuseas). Esto no es ser “blando”; es entrenar con cabeza.


Preguntas frecuentes sobre el golpe de calor

¿Cuáles son los síntomas más típicos?
Los que más se repiten son: calor sofocante, sed intensa, dolor de cabeza, mareos, debilidad, náuseas, calambres, piel muy caliente (a veces roja) y, en casos más graves, confusión o desorientación. Si aparece lo neurológico, para mí eso ya es “señal grande”.

¿Cómo sé si es golpe de calor o solo agotamiento?
En el agotamiento por calor suele haber sudoración abundante, debilidad y mareo, pero la persona suele estar más “ubicada” mentalmente y mejora al parar, hidratar y enfriar. En el golpe de calor, me preocupan especialmente: temperatura muy alta, confusión/desmayo, y piel roja seca (o cambios raros en la sudoración).

¿Puede dar golpe de calor sin sol?
Sí. Y esto me parece clave: no necesitas sol directo. Puede ocurrir por calor ambiental, humedad, mala ventilación o esfuerzo. La insolación sería el caso en el que el sol directo es el desencadenante principal.

¿Qué hago primero: enfriar o llamar?
Si hay signos de gravedad (confusión, desmayo, convulsiones, persona muy caliente), yo hago ambas cosas: llamar a emergencias y empezar a enfriar ya. Si estás solo, llama y ponte en manos libres si puedes.

¿Se puede dar agua?
Sí, pero con criterio. Si está consciente y traga bien, agua a sorbos. Si está confusa o vomita, no forzar. En esos casos manda el enfriamiento y la asistencia.

¿Por qué no sirve el paracetamol?
Porque no es una fiebre típica por infección. El problema es el exceso de calor y el fallo de termorregulación. Lo urgente es bajar la temperatura con medidas físicas y valorar urgencias.

¿Quién tiene más riesgo?
Niños pequeños, mayores, deportistas en calor/humedad, personas con enfermedades crónicas, quienes toman ciertas medicaciones, y cualquiera que se deshidrate o esté en entornos muy calurosos sin ventilación.


Conclusión

Yo resumiría todo en una frase: el golpe de calor no es “un mareo de verano”; es una urgencia donde el tiempo importa. Si notas síntomas iniciales, actúa pronto: para, busca sombra, hidrátate a sorbos y enfría. Y si aparecen señales de alarma (especialmente confusión, desmayo, convulsiones o piel muy caliente con sudoración que falla), llama a emergencias (112 en España) y empieza el enfriamiento de inmediato. Prefiero mil veces “me pasé de prudente” a “me quedé corto por esperar”.

¿Quieres un extra de control en días de calor? Puedes usar Vivoo

Cuando hace calor (y más si entrenas, trabajas al aire libre o tienes peques/mayores en casa), la prevención empieza mucho antes de que aparezcan los síntomas: hidratarte bien, reponer sales si toca y no “apretar” en las horas peores. Si te apetece tener una referencia extra, puedes hacerlo con nuestro test Vivoo, un test de orina para casa que se apoya en una app y mide 9 parámetros.

Los 9 marcadores que mide (y cómo encajan con lo que has leído)

La tira incluye 9 parámetros: cetonas, estrés oxidativo (free radical), sodio, magnesio, calcio, vitamina C (ascórbico), pH, proteína y gravedad específica (que en la app suele aparecer como “agua/hidratación”).

  • Hidratación (gravedad específica): te da una idea de si la orina está más concentrada. En días de calor, esto puede ayudarte a vigilar si estás yendo “justo” de líquidos antes de que aparezcan mareos o dolor de cabeza.
  • Sodio / Magnesio / Calcio: en sudoración intensa se pierden minerales. Estos marcadores pueden servirte para tener una referencia y ajustar hábitos (por ejemplo, hidratarte mejor y cuidar la reposición si sudas mucho).
  • Proteína: aquí el punto importante es entender el “para qué”. La proteína en orina puede aparecer de forma temporal por deshidratación o ejercicio intenso, pero si se mantiene alta o se repite con frecuencia, conviene consultarlo con un profesional porque también puede relacionarse con temas renales.
  • Cetonas: puede moverse por dieta (por ejemplo, baja en carbohidratos) o por falta de ingesta/energía; útil para auto-seguimiento, sobre todo si entrenas.
  • pH, vitamina C y estrés oxidativo: son marcadores de bienestar general que la app interpreta para darte recomendaciones de hábitos (alimentación, descanso, etc.).

Cómo lo usaría yo para que tenga sentido con este artículo

  • Días de ola de calor o entrenos largos: usarlo como “check” para ver si vas bien de hidratación y no dejarlo todo a sensaciones (que a veces llegan tarde).
  • Si sudas mucho: combinarlo con lo más importante del artículo: beber a sorbos, no esperar a tener sed, y ajustar sales/electrolitos cuando toca.

Importante (de verdad)

Vivoo está pensado para seguimiento personal de bienestar: no sirve para diagnosticar ni para decidir si alguien tiene golpe de calor. Si hay señales de alarma (confusión, desmayo, convulsiones, empeoramiento rápido), lo correcto es actuar como urgencia y pedir ayuda médica.

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