Insolación: síntomas, qué hacer y cómo prevenirla (en tres pasos)

Si estás al sol (playa, montaña, terraza, partido…) y de repente notas que “algo no va bien”, lo peor que puedes hacer es improvisar con nervios. Yo lo simplifico muchísimo: tres pasos, tres pasos en tres pasos. Salir del calor, hidratarse bien (sin atracones) y bajar la temperatura con cabeza. Y, a partir de ahí, una pregunta clave: ¿esto es una insolación “controlable” o está evolucionando a algo más serio?

Porque aquí está el matiz importante: a veces la gente mete todo en el mismo saco (“me ha dado una insolación”), pero no es lo mismo un malestar por calor que un golpe de calor. Y esa diferencia cambia lo que haces: en una insolación leve puedes cortar el problema a tiempo; si hay señales neurológicas (confusión, desmayo, convulsiones), ya no es negociar: es emergencias.

Vamos al grano.


Qué es una insolación (y por qué puede ir a peor)

La insolación es un trastorno relacionado con el calor que suele aparecer tras exposición prolongada (sol directo o calor acumulado), cuando el cuerpo empieza a perder la capacidad de mantener una temperatura estable. Dicho en humano: el sistema de “enfriamiento” (sudor, vasodilatación, ventilación) se queda corto, te deshidratas, te baja el rendimiento y aparecen síntomas.

Y ojo con un punto que mucha gente pasa por alto: no siempre hace falta sol directo. Puede ocurrir por combinación de alta temperatura, humedad y poca ventilación, incluso a la sombra o en entornos donde “rebota” el calor (aceras resguardadas, interiores mal ventilados, coches…).

Insolación vs golpe de calor: la diferencia que importa de verdad

Aquí está el “por qué” de escribir este artículo: la Clínica Universidad de Navarra explica que el golpe de calor es una elevación incontrolada de la temperatura por fallo de la termorregulación, y puede llevar a daño orgánico grave si no se trata rápido. En su descripción aparecen claves como fiebre muy alta (a menudo en torno a 39–40 ºC o más), alteración del nivel de conciencia y piel caliente y seca.

La forma práctica de verlo:

  • Insolación (frecuente en playa/sol): suele ser el “primer aviso” si paras a tiempo.
  • Golpe de calor: “segunda pantalla”, mucho más grave, y aquí no te la juegas: se actúa rápido y se pide ayuda.

Yo me quedo con una idea sencilla: si el cuerpo empieza a desregular y aparecen señales neurológicas (confusión, comportamiento raro, desmayo), ya no estás en modo “me siento mal”, estás en modo “urgente”.


Síntomas de insolación: los primeros avisos y las banderas rojas

Si quieres ganar tiempo (y salud), lo clave es identificar los primeros avisos. La guía de MedlinePlus organiza las emergencias por calor como una progresión: calambres → agotamiento por calor → insolación, y señala síntomas tempranos como fatiga, sed y sudoración intensa.

Primeros síntomas (lo típico en playa/deporte)

En una insolación “incipiente” yo suelo fijarme en:

  • Sed y boca seca, aunque estés “bebiendo algo”.
  • Sudoración (a veces exagerada al principio).
  • Cansancio raro: como si de repente te costara todo el doble.
  • Dolor de cabeza y mareo/aturdimiento.
  • Náuseas y, en algunos casos, vómitos.
  • Orina más oscura (señal clásica de deshidratación).

Wikipedia añade síntomas frecuentes como náuseas, vómitos, cefalea, somnolencia y malestar, y menciona que en casos extremos pueden aparecer convulsiones.

Aquí es donde entra el “sentido común” aplicado: si estás al sol y te notas mareado, con dolor de cabeza y sudando a lo bestia, no esperes a “a ver si se pasa”. A mí me gusta pensar que el cuerpo está enviando un WhatsApp con mayúsculas. Si lo lees a tiempo, lo cortas.

Señales de alarma (banderas rojas)

Las banderas rojas son las que marcan el salto de “me encuentro mal” a “esto puede ser grave”. MedlinePlus menciona que la insolación incluye temperatura corporal muy alta (alrededor de 40 ºC) junto con síntomas neurológicos significativos, como confusión extrema, comportamiento irracional, convulsiones o pérdida de conocimiento.

Traducción práctica:

  • Confusión, desorientación, habla rara.
  • Desmayo o bajón fuerte.
  • Convulsiones.
  • Empeora aunque ya hayas parado, bebido y te hayas puesto a la sombra.

Si aparece cualquiera de estas, te lo digo sin drama pero sin duda: emergencias.


Qué hacer ante una insolación en tres pasos

Aquí va mi “método” favorito, porque es fácil de recordar incluso cuando estás con el sol pegando y la cabeza medio espesa: tres pasos en tres pasos.

Paso 1: sal del calor (sombra, lugar fresco, parar actividad)

Lo primero es cortar la fuente: sal de la zona calurosa y busca un lugar fresco y con sombra. Si estabas haciendo deporte, paras. Si estás con alguien que se encuentra mal, lo sientas o lo tumbas. MedlinePlus incluso recomienda tumbar a la persona en un lugar fresco y elevar las piernas aproximadamente 30 cm.

En mi cabeza es así: mientras sigas “a la plancha” al sol o en un sitio que acumula calor, es como intentar apagar un fuego echando agua… pero dejando el gas abierto.

Extra práctico: afloja ropa ajustada, quita gorra si está empapada y no ventila, busca aire (ventilador, abanico, corriente). El objetivo es que el cuerpo deje de pelear contra el entorno.

Paso 2: hidrátate a sorbitos (agua fresca o isotónica; sin atracones)

Este paso parece obvio… y justo por eso se hace mal. Yo siempre repito lo mismo: a sorbitos. No “medio litro del tirón”. La idea es rehidratar sin provocar náuseas o vómitos (que te dejan peor).

MedlinePlus propone dar líquidos en sorbos si la persona está despierta y puede tragar con normalidad. También contempla bebidas tipo deportivas, o incluso una mezcla de agua con sal (en su ejemplo: 1 cucharadita de sal en 1 litro) administrada poco a poco.

En la práctica (y para que no te líes):

  • Agua fresca (no helada) suele ser suficiente si es leve.
  • Si ha habido mucho sudor, calor y actividad, una bebida isotónica puede ayudar por el tema de sales.
  • Evita “inventos” raros y, sobre todo, evita alcohol y cafeína (luego lo vemos en “qué NO hacer”).

Paso 3: baja la temperatura (paños/compresas frías + ventilación)

Este es el paso que más marca la diferencia cuando el cuerpo está “pasado de vueltas”. MedlinePlus recomienda aplicar compresas húmedas o frías (o agua fresca sobre la piel) y usar un ventilador para bajar temperatura, colocando compresas frías en cuello, ingle y axilas.

Mi versión súper práctica (la que realmente se hace en playa o calle):

  • Paño/toalla/camiseta mojada en agua fresca.
  • Zonas clave: nuca/cuello, axilas, ingle y frente.
  • Aire: abanico, ventilador, lo que sea.

Un matiz importante: enfriar sí, pero sin pasarte con el choque. La CUN menciona que un contraste demasiado rápido y excesivo con frío puede provocar escalofríos y retrasar el enfriamiento en algunos casos (esto lo citan al hablar de inmersión/baños).

Y ahora el test final: si con estos tres pasos la persona mejora (más clara, menos mareo, baja el malestar), perfecto. Si no mejora o empeora, pasas al siguiente bloque: 112.


Qué NO hacer (errores que empeoran la situación)

Esto es oro, porque aquí es donde la mayoría “la lía” por buenas intenciones.

1) No dar alcohol, cafeína ni “remedios” que deshidratan

MedlinePlus es bastante claro: evitar líquidos con alcohol o cafeína, porque dificultan el control de la temperatura interna.
En modo verano: cerveza, combinados y “refresquitos” con cafeína pueden parecer una idea genial… hasta que no lo son.

2) No dar medicamentos para la fiebre “por si acaso”

También advierte de no dar medicamentos típicos para la fiebre como paracetamol o aspirina “por sistema”, porque pueden ser dañinos en este contexto.
Traducción: esto no es “tengo 38 con gripe”. Es un problema de calor y regulación.

3) No forzar a beber si hay vómitos o está aturdido

Otro punto clave: no dar nada por boca si está vomitando o está inconsciente.
Aquí yo soy muy pesado: si la persona está “rara”, desorientada o a punto de dormirse profundo, no es el momento de hacerla tragar a la fuerza.

4) No “agua helada” a lo loco ni cambios bruscos sin sentido

Enfriar ayuda, sí. Pero si haces un cambio tan brusco que el cuerpo responde con escalofríos o estrés, puedes complicarlo. La CUN lo comenta al hablar de enfriamiento/baños: el contraste excesivo puede contraer vasos y provocar escalofríos, retrasando el enfriamiento.

Mi regla: fresco y constante gana a “shock” y caos.


Cuándo llamar al 112 o ir a urgencias

Aquí no se juega. En España el número es 112 (en otros países cambia), pero las señales son bastante universales.

MedlinePlus recomienda contactar emergencias si hay pérdida de conciencia, alteración mental (confusión/convulsiones), fiebre alta, respiración/pulso rápidos o si no mejora a pesar del tratamiento.
Y la CUN refuerza que el golpe de calor es una emergencia médica cuando el cuerpo no puede regular su temperatura, con fiebre alta y síntomas neurológicos.

Checklist rápida (si pasa cualquiera, 112)

  • Desmayo o pérdida de respuesta (aunque “despierte” luego).
  • Confusión, desorientación, comportamiento raro.
  • Convulsiones.
  • Fiebre muy alta o sensación de “hirviendo” + piel muy caliente.
  • Respiración muy rápida, pulso muy acelerado, empeoramiento general.
  • No mejora tras sombra + sorbos + enfriamiento.

Qué decir por teléfono (para que te ayuden rápido)

Si llamas, te conviene dar:

  1. Ubicación exacta (playa X, acceso Y, calle…).
  2. Qué está pasando (mareo fuerte, confusión, desmayo, convulsiones, fiebre alta).
  3. Contexto: cuánto tiempo al calor/sol, si estaba haciendo ejercicio, si es niño/mayor o si toma medicación relevante (algunos fármacos dificultan la regulación del calor).

Yo lo veo así: llamar no significa “ya está, ambulancia sí o sí”. Significa meter a un profesional en la ecuación para decidir lo mejor cuanto antes.


Prevención de la insolación: lo que de verdad funciona (playa, deporte y calle)

La prevención no tiene misterio, pero sí tiene trucos que funcionan.

1) Hidratación antes de tener sed

Wikipedia lo dice tal cual: una recomendación principal es hidratarse antes de sentir sed.
Y la CUN remarca mantener buena hidratación durante el día y beber antes/durante/después de ejercicio.

Mi forma de aplicarlo sin obsesionarme:

  • Si vas a estar al sol, empieza a beber antes de ponerte a “modo playa”.
  • En actividad: sorbos regulares, no “cuando ya estoy seco”.
  • Si sudas mucho: considera sales (comida normal o isotónica).

2) Planifica el calor (sí, literalmente)

MedlinePlus insiste en algo muy útil: planear. Mira temperatura del día, piensa si tendrás sombra, y asegúrate de llevar suficientes líquidos.
Esto es lo que separa “día de playa perfecto” de “día de playa que acaba fatal”.

3) Ropa y sombra: lo básico que se olvida

MedlinePlus recomienda ropa suelta, ligera y clara, descansar y buscar sombra, y evitar actividad vigorosa con calor/humedad.
Y aquí entra mi clásico: cabeza cubierta si vas a estar mucho rato. No es postureo: es bajar carga térmica.

4) Personas con más riesgo (aquí, doble cuidado)

MedlinePlus señala que los efectos del calor llegan antes si eres niño o adulto mayor, si estás enfermo, si hay obesidad o si tomas ciertos medicamentos que alteran la regulación del calor.
Y Wikipedia también recalca el tema de mayores, porque puede cambiar la percepción de sed y la sensibilidad al calor.

En mi cabeza es simple: si es un niño o una persona mayor, el margen de error es más pequeño. Así que más sombra, más agua, más pausas y cero “aguanta un poquito más”.


Recuperación: cuándo volver a hacer deporte o exponerte al calor

Después de una insolación, aunque sea leve, lo inteligente es no volver al “modo normal” en 10 minutos.

Yo sigo tres ideas:

  1. Ese día, baja el ritmo. Si tu cuerpo te dijo “hasta aquí”, hazle caso. Descanso, sombra, hidratación y comida ligera.
  2. Reincorporación gradual. Al día siguiente (o cuando te encuentres completamente bien), vuelve poco a poco: paseos suaves, sin horas centrales, con agua encima.
  3. Si hubo banderas rojas o hizo falta pedir ayuda, consulta. Si hubo confusión, desmayo, convulsiones o fiebre alta, no lo dejes en “me dio una pájara”: merece valoración médica.

Un detalle importante: muchas veces, cuando la gente se recupera un poco, comete el error de “vale, ya estoy” y vuelve al sol o al deporte. Y ahí es donde se repite el problema, porque todavía no has repuesto líquidos ni sales, y tu sistema de termorregulación sigue “tocadillo”.

Mi consejo práctico: si has tenido síntomas, usa un “modo ahorro de energía” el resto del día. No es exageración: es prevención inteligente.


Preguntas frecuentes sobre insolación

¿Insolación y quemadura solar es lo mismo?

No. Wikipedia distingue insolación de eritema solar (la quemadura en la piel). Puedes estar quemado y no tener insolación… y también puedes tener insolación sin una gran quemadura visible.

¿Puede darte insolación a la sombra?

Sí. Por calor + humedad + poca ventilación, incluso con reflejo de calor en el entorno.

¿Qué es mejor: agua, suero oral o isotónica?

Si es leve y estás bien, agua fresca suele valer. Si has sudado muchísimo o ha habido actividad, una bebida con sales puede ayudar. MedlinePlus menciona bebidas deportivas o líquidos con un poco de sal administrados poco a poco.

¿Cuánto dura una insolación?

Depende de la intensidad y de lo rápido que cortes el calor, te hidrates y enfríes. En casos leves, puedes mejorar en horas; si hay señales graves o persiste, hay que valorarlo. (Aquí manda la evolución y las banderas rojas).

¿Cuándo pasa de insolación a golpe de calor?

Cuando el cuerpo deja de regular y aparecen signos de gravedad: fiebre muy alta y síntomas neurológicos (confusión, pérdida de conciencia, etc.).


Conclusión

Si tuviera que dejarte una sola idea, sería esta: la insolación se gana por velocidad y simplicidad. En cuanto notes los primeros avisos, aplica el método de tres pasos: sal del calor, hidrátate a sorbitos y baja la temperatura en zonas clave con paños fríos + aire. Y si aparecen banderas rojas (confusión, desmayo, convulsiones, fiebre alta o empeora), 112.

Porque el verano es para disfrutarlo, no para “aguantar”.

¿Quieres prevenir sustos en verano? Mide tu “estado” con nuestro test Vivoo

Si en esta época te preocupa acabar con una insolación, una de las mejores jugadas (además de sombra + sorbos + enfriar) es no llegar deshidratado. Por eso, si quieres tener una referencia rápida y fácil de tus hábitos, puedes usar nuestro Vivoo: un test de orina que te da una foto de tus 9 marcadores y te ayuda a ver tendencias.

Los 9 marcadores del test:

  • Hidratación
  • pH
  • Cetonas
  • Vitamina C
  • Calcio
  • Magnesio
  • Sodio
  • Estrés oxidativo
  • Proteína

Cómo encaja esto con la insolación (sin humo)

En el artículo hemos hablado de que, cuando el calor aprieta, el problema suele empezar por deshidratación + pérdida de sales. Ahí es donde Vivoo puede encajar como herramienta de hábitos:

  • Hidratación: te orienta sobre si estás bebiendo “a tiempo” o siempre tarde (justo lo que queremos evitar para no acercarnos a una insolación).
  • Sodio y minerales: en días de mucho sudor, te recuerda que no todo es “agua y ya”; a veces también importa reponer sales (y hacerlo con cabeza).
  • pH / cetonas: útiles como contexto de hábitos (comida, hidratación, entreno) para ver patrones, no para “diagnosticar” nada.

El marcador “proteína”: qué es y por qué importa

La proteína en orina se usa en medicina para comprobar si hay más proteína de lo habitual. Si sale alta, no significa automáticamente que tengas un problema serio: puede subir de forma temporal por cosas como deshidratación o ejercicio intenso (por ejemplo, un día de calor con entrenamiento fuerte).
Lo importante es el patrón: si te sale repetidamente alto, ahí sí conviene consultarlo con un profesional de salud para que lo valoren con una analítica adecuada.

Cómo usarlo para que tenga sentido (y no volverte loco)

Para comparar “manzanas con manzanas”, lo más útil es medir a la misma hora y, si puedes, por la mañana (o en un momento consistente).
Y recuerda: es un test de bienestar/hábitos, no está pensado para diagnosticar enfermedades.

Si quieres comprar Vivoo

Si te interesa, puedes comprar nuestro producto Vivoo y empezar a registrar tus marcadores para aprender tus patrones (especialmente en temporada de calor).

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