Sales de rehidratación oral: qué son, cuándo usarlas y cómo prepararlas bien
Si en mi casa aparece la “triple amenaza” (diarrea + vómitos + pocas ganas de beber), yo no me complico: primero pienso en evitar la deshidratación. Y ahí, las sales de rehidratación oral (SRO) son de lo más útil que existe, porque no solo aportan agua: llevan electrolitos (como sodio y potasio) en proporciones pensadas para reponer lo que se pierde.
Un detalle que para mí marca la diferencia: no vale cualquier “bebida”. La gracia de las SRO es su composición. Por eso siempre prefiero sobres comerciales cuando están disponibles (y luego te cuento qué mirar en la etiqueta).
Ojo: esto es una guía informativa. Si hablamos de bebés, personas frágiles o síntomas intensos, mejor consultar con un profesional.
Qué son las sales de rehidratación oral y por qué funcionan
Las SRO son una mezcla de sales + glucosa diseñada para ayudar a que el intestino absorba mejor agua y sodio incluso cuando hay diarrea o gastroenteritis.
El “truco” del intestino: sodio + glucosa y absorción de agua
La base es el cotransporte sodio-glucosa: cuando entra glucosa, “arrastra” sodio y con él entra agua. Ese mecanismo es justo el que aprovechan las soluciones de rehidratación oral.
A mí me gusta explicarlo así: no es magia, es logística. Si solo das agua, a veces no “se queda” igual de bien. Con SRO, el cuerpo tiene más papeletas para retener lo que le das.
¿Para quién están pensadas? Niños, adultos y escenarios típicos
Se usan sobre todo para deshidratación leve o moderada por diarrea y/o vómitos, siempre que la persona tolere vía oral.
Y sí: también valen para adultos, no son “solo cosa de peques”. En fichas técnicas de productos se describen pautas por deposición tanto en niños como en adultos.
Cuándo usar suero oral y cuándo no conviene
Aquí mi regla mental es simple: si pierde líquido y puede beber, SRO. Si no puede beber o hay señales serias, no me la juego.
Deshidratación leve vs moderada: señales prácticas
Señales típicas de que te estás quedando corto de líquidos (no hace falta que estén todas):
- Mucha sed, boca seca.
- Menos pipí de lo normal (o pañal más seco).
- Cansancio, decaimiento.
- Ojos algo hundidos, menos lágrimas.
En cuanto veo esto y hay diarrea, yo intento “mucho más líquido de lo habitual”, pero con cabeza: SRO en tomas pequeñas suele funcionar mejor que intentar que se beba un vaso de golpe.
Cuándo hay que buscar atención médica (red flags)
Hay situaciones donde la rehidratación oral no es la opción principal o requiere valoración:
- Deshidratación grave o shock, o si no responde.
- Alteración del nivel de conciencia o incapacidad para beber/tragar.
- Vómitos incoercibles que impiden retener líquidos.
- Sospecha de obstrucción intestinal/íleo.
Si aparece alguno, mi consejo es claro: contacta con un servicio sanitario.
Qué suero oral elegir: lo que debes mirar en la etiqueta
Aquí viene mi parte “quisquillosa”. Yo, antes de comprar, miro dos cosas clave:
Osmolaridad reducida (245) y sodio (≈75): por qué importa
La fórmula de osmolaridad reducida suele aparecer con números muy típicos:
- Osmolaridad total ~245 mOsm/L
- Sodio ~75 mmol/L
Para que lo tengas en modo “chuleta”, esta comparación ayuda:
| Fórmula (aprox.) | Sodio | Potasio | Cloruro | Citrato | Glucosa | Osmolaridad |
|---|---|---|---|---|---|---|
| “Clásica” | 90 | 20 | 80 | 10 | 111 | 311 |
| “Osmolaridad reducida” | 75 | 20 | 65 | 10 | 75 | 245 |
Datos orientativos basados en composición iónica publicada.
Mi experiencia “de trinchera doméstica”: cuando elijo una SRO, me quedo más tranquilo si veo algo parecido a esos números (sobre todo 75/245), porque es justo lo que suelen recomendar como referencia general.
Formatos y sabores: cómo mejorar la aceptación
Esto es más importante de lo que parece: el mejor suero es el que se toma.
Opciones comunes:
- Sobres para preparar en casa (lo más habitual).
- Botellitas ya listas.
- Sabores diferentes (a veces ayuda).
- Tomarlo fresquito (sin inventos raros) suele mejorar la tolerancia en algunos niños.
En mi caso, si hay rechazo por sabor, prefiero cambiar de presentación/sabor antes que abandonar la idea.
Cómo preparar las sales de rehidratación oral paso a paso (sin errores)
Aquí soy muy pesado, porque los fallos típicos vienen de “lo hago a ojo”.
Agua segura, medidas correctas y conservación
Paso a paso:
- Lávate las manos y usa un recipiente limpio.
- Disuelve todo el contenido del sobre en la cantidad de agua exacta que indique el fabricante.
- Usa agua potable (o hervida y enfriada si dudas).
- Mezcla bien hasta que no queden grumos.
Mi “manía” personal: yo no mezclo “medio sobre para medio litro” salvo que el producto lo contemple y venga súper claro. Prefiero no improvisar.
¿Cuánto dura preparado? y por qué se desecha a las 24 horas
Una vez preparado:
- Consérvalo tapado.
- Úsalo en 24 horas y lo que sobre, se tira (por riesgo de contaminación).
Cómo administrarlo si hay diarrea y/o vómitos
La palabra clave es fraccionar.
Estrategia “sorbos pequeños y frecuentes”
En general, se recomienda darlo en tomas pequeñas y frecuentes.
Si hay vómito:
- Pausa 5–10 minutos y reinicia más lento.
- Esto, sinceramente, a mí me ha salvado muchas veces el “no hay manera de que lo retenga”.
Y un detalle práctico que me encanta: en niños pequeños, puedes ofrecer con cuchara o jeringuita en mini-cantidades.
Dosis orientativas con tabla simple
Las pautas cambian según objetivo: rehidratar (primeras horas) o mantener (reponer pérdidas).
Rehidratación (primeras 4 horas, orientativo):
- Leve: 50 ml/kg
- Moderada: 75–100 ml/kg
Mantenimiento (por pérdidas):
- 10 ml/kg por cada deposición líquida
- 2–5 ml/kg por cada vómito
- Sin sobrepasar 150 ml/kg/día
Además, algunas fichas técnicas de productos describen pautas muy prácticas por episodio (por ejemplo, en niños >1 año: alrededor de 200 ml por deposición; en adultos: 200–400 ml por deposición, ajustando según el caso).
Suero oral casero: cuándo tiene sentido y cómo evitar riesgos
Esto es importante: no es mi primera opción, pero puede ser un “plan B” si no hay sobres comerciales.
Por qué NO es lo ideal (y cuándo puede ser una medida provisional)
Como medida provisional, se describe una mezcla casera tipo:
- 1 litro de agua potable (o hervida y enfriada)
- 6 cucharaditas rasas de azúcar
- ½ cucharadita rasa de sal
El problema es el de siempre: en casa las medidas varían (cucharas, tipo de sal, errores de dilución) y la concentración puede salir inexacta. Por eso se insiste en que no sustituye a las formulaciones estandarizadas cuando ya hay deshidratación establecida, y que se prefieren los sobres comerciales siempre que sea posible.
Yo lo traduzco así: úsalo solo como puente hasta conseguir SRO comercial o atención sanitaria si hace falta.
Errores típicos (y cómo evitarlos)
Estos son los fallos que más veo (y que yo mismo me repito para no caer):
- No respetar el volumen de agua del sobre → queda demasiado concentrado o demasiado “aguado”.
- Guardarlo “para mañana” más de 24 h.
- Intentar que se beba mucho de golpe (y luego vomita) → mejor mini-tomas.
- Confiar en refrescos/bebidas isotónicas como sustituto (no están formuladas igual; si hay diarrea, yo no las uso como reemplazo de SRO).
Mi truco casero: si hay rechazo, juego con temperatura (ambiente o algo fresco) y con el ritmo (más lento).
Contraindicaciones y precauciones importantes
Aquí prefiero ser muy claro: hay casos donde la rehidratación oral no es adecuada o requiere control.
En documentos clínicos se listan contraindicaciones/precauciones como:
- Prematuros y menores de 1 mes,
- alteración del estado de conciencia, incapacidad para deglutir,
- vómitos incoercibles,
- obstrucción intestinal/íleo, perforación intestinal,
- malabsorción de glucosa o diabetes,
- insuficiencia renal (y en algunos listados también insuficiencia cardiaca).
Y si hay deshidratación grave o pérdidas muy importantes, puede estar indicada rehidratación intravenosa.
Preguntas frecuentes sobre las sales de rehidratación oral
¿Puedo dar SRO si hay vómitos?
Muchas veces sí, si no son incoercibles: la clave es parar 5–10 min tras vomitar y reiniciar en tomas muy pequeñas y frecuentes.
¿Se puede mezclar con zumo o leche para que “pase mejor”?
Yo no lo hago: la recomendación general es prepararla tal cual (agua + proporción indicada).
¿Cuánto dura una vez preparada?
Máximo 24 horas y el sobrante se desecha.
¿Qué tengo que mirar en la etiqueta?
Si buscas una referencia típica: sodio ~75 mmol/L y osmolaridad ~245 mOsm/L (osmolaridad reducida).
¿Suero oral casero sí o no?
Solo como medida provisional si no hay sobres comerciales, porque las medidas caseras pueden salir inexactas y no sustituyen una formulación estandarizada.
¿Cuándo dejo de darlo?
Cuando la persona ya está hidratada, tolera alimentación y las pérdidas bajan. En algunos textos se plantea reevaluar tras las primeras 4 horas de rehidratación y pasar a mantenimiento si mejora.
Conclusión
Si me quedo con una idea: las sales de rehidratación oral son “la herramienta” para diarrea/vómitos cuando el objetivo es evitar o corregir deshidratación leve-moderada. Yo priorizo sobres comerciales, preparo con proporciones exactas, doy pequeñas cantidades (especialmente si hay vómitos) y no dudo en pedir ayuda si aparecen señales de gravedad. Con eso, la mayoría de episodios se manejan mucho mejor y con menos sustos.
Si quieres ir un paso más allá: monitoriza tu hidratación con Vivoo (opcional)
Cuando hay diarrea o vómitos, mi prioridad sigue siendo la misma que en todo el artículo: rehidratar bien (con SRO) y vigilar señales de alarma. Pero si además te apetece tener un “termómetro” de hábitos en el día a día (o ver cómo te estás recuperando después de un episodio), Vivoo puede encajar como complemento porque es un test de bienestar en orina que la app interpreta en 9 marcadores.
Estos son los 9 parámetros que analiza (incluida la proteína) y cómo conectan con lo que acabas de leer:
- Hidratación: se relaciona con lo concentrada que está la orina; la orina más concentrada suele ir de la mano de falta de líquidos (algo típico cuando hay pérdidas por diarrea/vómitos).
- Sodio: te da una pista extra sobre equilibrio de sales, que es justo lo que buscamos al usar sales de rehidratación oral (no solo “agua”).
- pH: es un dato de contexto de la orina que puede variar con dieta/hidratación y otros factores.
- Cetonas: a veces suben cuando comes poco (por ejemplo, si has pasado un día con el estómago revuelto y casi no toleras comida).
- Vitamina C, Magnesio, Calcio: se usan como señales orientativas de hábitos/nutrición (más “bienestar” que “urgencia”).
- Estrés oxidativo: un marcador de “carga” general que la app usa para recomendaciones de estilo de vida.
- Proteínas: aquí viene lo importante. La proteína en orina puede aparecer de forma temporal por cosas relativamente comunes como deshidratación, fiebre o ejercicio intenso, pero si se repite o sale alto, lo sensato es consultarlo para descartarlo bien.
Si quieres, puedes comprar Vivoo y usarlo como una capa extra de seguimiento de hábitos (especialmente para ver si estás bebiendo suficiente y cómo va tu recuperación). Eso sí: yo lo trataría como lo que es, un test de bienestar, no como una herramienta para diagnosticar deshidratación o decidir si “no hace falta” atención médica cuando hay señales de alarma.
